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En rojo está marcada la zona que quieren expropiar, aproximadamente. En azul, mi casa. Al sur se puede ver la obra de la circunvalación
Hasta ahora creía que el sitio en el que vivo se llamaba La Brea. Es el típico pueblo gallego, una casita por aquí, otra por allá, muchos árboles, fincas de los habitantes donde tienen sus patatas, sus repollos, los jardines de sus casas? Mis padres lucharon toda su vida, privándose de muchas cosas para poder hacer aquí su casita. Tenemos una tranquilidad que en una ciudad no se tiene: ningún vecino cerca, apenas hay tráfico, podemos hacer todo el ruido que queramos a la hora que queramos, no tenemos a nadie que nos moleste? Vale, cierto, si quieres comprar algo, no queda otro remedio que ir a Marín o a Pontevedra, pero para eso está el coche (y como apenas hay tráfico y son sólo 5 km hasta Marín, eso no supone ningún trauma).
Hace un par de años comenzaron las obras de la circunvalación de Marín. Es una especie de autovía o vía rápida que va desde Ardán hasta Pontevedra (desde la zona de las playas a la ciudad, vamos), sobre todo para evitar los increíbles atascos que se arman en verano por culpa de todos los domingueros/veraneantes que desconocen el significado de las palabras ?Transporte Público?. El caso es que en principio estábamos todos los habitantes en contra de la circunvalación (sobre todo a aquellos que les tocaba sufrir expropiación), pero bueno, al final más o menos abrimos los ojos y nos dimos cuenta de que en cierta medida es necesaria. A nosotros nos jode bastante porque nos pasa apenas a 50 metros de mi casa, con todo el ruido que eso conlleva, además del impacto ambiental sin precedentes. Al este de mi casa antes había un valle; tras unos cuantos miles de camiones de tierra, ahora hay una montaña. Supongo que los dueños de las fincas que están debajo de todo eso lo verán con peores ojos. En fin, de todas formas montaron la circunvalación, mal que nos pese. Todavía sigue en obras, pero se rumorea que abrirán algunos tramos pronto.
Hace unas semanas, por parte del ayuntamiento se marcó esta zona como zona forestal, lo que quiere decir que ni se puede ni se podrá edificar. A mis padres les pareció una muy buena noticia, ya que en parte construyeron la casa aquí por la tranquilidad que supone, y el saber que nunca tendrás vecinos es un alivio mayúsculo. La cosa está en trámites.
Ahora viene el plato fuerte, que es la razón central del post. Como dije, antes pensaba que esta zona se llama La Brea; pues estaba muy equivocado. El ayuntamiento dice que esta zona es el “Polígono 33″. ¿Cómo sé esto? Muy fácil: hace unos días, unos vecinos descubrieron a unos individuos entrando en todas las fincas SIN PERMISO DE NADIE, midiéndolas y clavando estacas. Tras interrogarlos descubrieron que se trata de una consultoría privada (Enmacosa) y que estaban midiendo por orden del ayuntamiento. Lo que pasa es que el ayuntamiento quiere aprobar el plan xeral de ordenación municipal, y una vez hecho esto, plantar en toda esta zona un parque empresarial (para eso no es zona forestal). El siguiente paso es expropiar a todos los vecinos sus terrenos y casas y plantar esa aberración en esta zona, pagándonos una miseria (para eso sí que es zona forestal). ¿Qué implica eso? Pues que los sueños de toda una vida desaparecen entre el humo de las obras. Con lo que nos den no podremos rehacer nuestras vidas (ahora con 40 millones no tienes ni para un piso, y señores, yo vivo en una casa con un total de 530 metros incluyendo el garaje, además de 2600 de terreno) y hala, a buscarnos la vida debajo de un puente. Una vida entera de sacrificios de mis padres para montar este pequeño paraiso, no sólo por dinero, sino por la inimaginable cantidad de horas que se pasaron dando el callo aquí, pero claro, eso a los señores trajeados tras mesas de caoba no les importa. Pero bueno, que sepan que no pasarán fácilmente por encima de nosotros. Los vecinos del polígono 33 estamos en pie de guerra.