mar 22

Creo que mi paciencia no sólo tenía un límite, sino que además de llegar a ese límite, se siguió forzando y se pasó de rosca. Últimamente me pasaron ciertas cosas que me hacen pensar eso. Puede haber quien te diga que confia en ti, que te contaría cualquier cosa… Pero no es cierto. Nunca es cierto. Tú puedes ser un libro abierto para la gente en la que confíes, pero eso nunca se ve correspondido. Estoy harto que de la gente en la que creía que podía confiar me pregunte cosas que siempre encuentran respuesta, y cuando yo pregunto algo, siempre hay cosas que no me dicen, bien porque no quieren que las sepa, bien porque “no se lo cuentan a nadie”. Pues me da igual, joder. Me da lo mismo que no se las cuenten a nadie. Yo era un puto libro abierto, y ¿es así como me lo agradecen? “Es que confío en ti”… Sí… ya lo veo. Gracias por el voto de confianza, pero creo que mi paciencia ya se vio suficientemente sobreexplotada. No os preocupéis, ya no habrá preguntas. Pero tampoco esperéis conseguir respuestas.