Mar 31

Hoy fui para Vigo en el bus escuchando esta canción:

Hearts grow – Yura yura

Seguro que no os dice nada. Ahora vamos a ponerle un contexto. Esta canción suena en uno de los muchos openings de Naruto. El opening en cuestión es éste:

Este vídeo me recuerda a mi época de competidor (sobre todo, y por razones evidentes, en -0:24). Además de eso, me causa un poco de melancolía. Me hace recordar siempre que lo veo (o escucho la canción) todo lo que era capaz de hacer físicamente antes y que muy probablemente ya nunca más pueda hacer. ¿Por qué no? Pues porque cuando era competidor entrenaba todos los días de la semana, como mínimo 2 horas al día. Eso es algo que desde que empecé la carrera ya no me puedo permitir, y probablemente ya no me podré permitir nunca. Además, como me dijo el traumatólogo que me operó cuando me partí el brazo, “y ya no tenemos 20 años”.

Es frustrante, porque soy perfectamente consciente de todo lo que era capaz de hacer. Estaba en una condición física completamente fuera de lo normal. Digamos que una persona puede estar mal, normal, puede estar bien y puede estar en forma. Nosotros estábamos más que en forma. Estábamos lo suficientemente entrenados como para poder alcanzar nuestros límites físicos siempre que quisieramos, y al cabo de un par de horas de descanso, estar listos para volver a empezar. Podíamos pasarnos horas con cualquier ejercicio, intentando hacer las piruetas más complicadas que se nos ocurriesen. Dándonos la hostia del siglo y al momento levantarnos para intentarlo de nuevo. Y todo con un buen rollo increíble entre todos los miembros del equipo; risas, gritos de ánimo, colegueo… Al final pasó lo de siempre. Cada uno por su lado, todos lo fuimos dejando y alejándonos de los demás, y supongo que como estoy yo, estaremos la mayoría.

Al menos, me queda el consuelo de saber que yo sí conocí mis límites, y llegué a exprimir mi cuerpo al máximo de su capacidad. Al menos yo puedo decir que hice todo lo que pude. Yo sí puedo decir que corrí 6 km en 20 minutos. Puedo decir que salté por encima de una barra a 1,66m de altura cayendo de pie. Puedo decir que corrí más de 4 horas sin descanso. Puedo decir que vencí 6 combates seguidos en un campeonato. Puedo decir que vencí un combate por KO. Puedo decir que hice mortales hacia atrás, hacia adelante y de lado sin tocar el suelo con las manos. Puedo decir que me di buenos golpes y al momento me puse en pie de nuevo. Puedo decir que me pasé horas combatiendo en serio con amigos y después nos fuimos a tomar algo.

Ya no puedo hacer nada de eso. Sin embargo me queda el recuerdo de la sensación de hacerlo, y el poder decir que yo sí llegué al límite.

Jul 15

Hoy hace un año desde la fractura de la que ya todos estáis hartos. Para celebrarlo, anteayer me fui hasta Marín para ver la exhibición de los chicos de este año. Yo no pude participar porque andaba a vueltas con un tendón de una mano (según el médico tengo un laponeurisma o algo así, es decir, que se me forman nódulos en el tendón. Una cosa bastante jodidilla) y no pude asistir a los entrenamientos.

La exhibición siguió la tónica de siempre. Rompimientos por aquí, volteretas por allá, música cañera para acompañar… Llevo un año más parado que un avión de mármol y echo mucho de menos todo el mundillo. Ya estoy recuperado completamente (o casi), pero de todas formas, la recuperación completa es bastante reciente. Aún ahora empiezo a hacer flexiones sin que me duela. Por suerte no perdí prácticamente nada de movilidad (sólo un par de grados), y por lo pronto parece que fuerza tampoco. Ahora tocará intentar volver a la arena poco a poco.

A muchos os parecerá raro, pero lo que más echo de menos es el olor del tapiz. Creo que ya lo había comentado alguna vez. El momento en el que entras en el tatami, de repente dejas de oír al público, sólo oyes a tu coach aconsejándote, y aún así lo oyes de forma apagada. Sientes cómo tu cuerpo empieza a bombear adrenalina que va llenando hasta el último de tus capilares. El tiempo comienza a alargarse y todo transucrre a cámara lenta. Hueles la goma del tapiz y miras a tu adversario. Sabes que sólo uno de los dos va a ganar, y que los dos vais a ir a por todas. El resto del combate siempre está en blanco. Nunca soy capaz de recordar con claridad cómo fue un combate desde un par de días después en adelante. Supongo que es por culpa de la adrenalina. Estás ahí y te concentras tanto que luego ni siquiera recuerdas qué pasó.

Creo que nunca volveré a competir. Hay varias razones para eso: por un lado ya voy un poco viejo (sí, por raro que les pueda parecer a algunos, el momento en el que en mejor forma estuve fue a los 16. A partir de ahí, en picado); por otro, llevo mucho tiempo sin entrenar para competición, y es un lastre que se carga toda la vida; además, una vez que dejas de competir, es cuando empiezan a aparecer las lesiones. Mientras estás en forma, tienes tu cuerpo preparado para lo que le eches. Después, intentas hacer lo que hacías antes, sin ser consciente de que tu cuerpo ya no lo soporta. Al primer golpe que das a plena potencia, placa, lesión. Estos días ando a vueltas con la rodilla derecha. Los que me conozcáis de hacer deporte sabréis que con las piernas soy zurdo. Es decir, pegaba patadas con la izquierda, por lo que la pierna derecha era la que quedaba en el suelo y giraba soportando todo el peso. Hacer eso durante tanto tiempo hace que cualquier rodilla se resienta. Creo que me puedo sentir afortunado por el hecho de que mis rodillas sigan funcionando, pero creo que el que me duela la derecha ya no me lo va a quitar nadie.

En fin, esas son las cosas que tengo estos días en la cabeza. La nostalgia de tiempos mejores y el deseo de que vuelvan. Supongo que tengo una especie de versión adelantada del síndrome de los 40. Dentro de nada me compraré una chupa de cuero y un deportivo rojo para demostrar que todavía soy un chaval ;)

Dic 20

Sigo con el vicio de los videos de YouTube. No puedo evitar poner algún video de taekwondo, ya que es lo que practico yo (o practicaba antes del desafortunado accidente). Cada vez que veo esto y recuerdo mi época de competidor me enciendo :) .

Nov 06

Martes:

- Tío, mañana arbitras fútbol 7
- ¿Quéeeee?
- Que no hay árbitros.
- Pero yo nunca jugué un partido de fútbol 7
- No pasa nada
- Pero yo nunca vi un partido de fútbol 7
- No pasa nada
- PERO YO NO ME SÉ EL REGLAMENTO
- No pasa naaaaaaada.

Así comienza la historia. 12 de la noche. Yo con un sueño que me caigo y con clase al día siguiente. Despertador puesto para las 7:00 AM y enganchado al google buscando el reglamento de fútbol 7. Reglamentos por todos lados. Pocos concisos y ninguno de arbitraje. Más o menos leo las normas por encima y me voy para cama preparando la estrategia.

Miércoles:

- Tío, no encuentro el horario del partido que tengo que arbitrar.
- Ah, es que nos confundimos, arbitras fútbol sala
- ¿¿¿¿QUÉEEEEEEE????

Ahí voy, derecho al pabellón sin tener ni puta idea del reglamento. “No pasa naaaaaaaada”. Espero que los jugadores ya sepan jugar :P .
Empieza el partido. Un tiempo entero sin incidencias. El segundo tiempo sí fue Rock ‘n roll:
0-0 / 1-0 / 2-0 / 2-1 / 3-1 / 3-2 / 3-3 / 4-3 / 5-3 / 5-4 / 5-5 / 6-5 / 6-6 / 7-6

Además, claro, todos sabemos que cuando las cosas van justas, la culpa es del árbitro. Allí todo el mundo veía faltas por todas partes. Yo no veía ninguna. Aún por encima yo soy árbitro de taekwondo, no de esas mariconadas. Para mí una falta es si le parte una pierna o si le da un puñetazo en la boca. Por que se toquen un poquito por culpa del balón, no voy a pitar una falta. Mariconadas…

Al final no me lincharon, y el grupo que más me presionaba (los que terminaron ganando) fueron los que parece que quedaron más contentos con el arbitraje. Cambiachaquetas…

Una vez más corroboro lo que ya pensaba: el fútbol es una mierda de deporte que va en contra de la evolución de la inteligencia del ser humano.

Jul 16

IMPORTANTE: si sois sensibles NO CLICKEIS en el link de abajo.

Hecha la advertencia paso a narraros el dia de ayer, que dio mucho de si. Tras unos avisos de ultima hora, quedamos en que haríamos una exhibición en Bueu, que es un pueblo que queda cerca. Había un componente que por razones que no vienen al caso no iba a poder venir, así que el día antes apañamos un par de parches para improvisar luego sobre la marcha.

Llegamos a Bueu y empezamos a montar el tapiz y mover todo el equipo. Tras los típicos ajustes de última hora, empezaron las exhibiciones. Primero fueron los críos (sin pena ni gloria para mi gusto, en comparación con el papel que habían hecho en Marín). Después de esto, hicimos unos combatillos suaves de exhibición. Y ahora viene el plato fuerte.

Un segundo componente nos dejó tirados, así que muy a nuestro pesar, tuvimos que suspender nuestra exhibición y hacer sólo los rompimientos. Salió todo de puta madre. Último salto (me toca). 3 filas de compañeros para que salte por encima. Un corcho a 1,80 metros de altura para que lo rompa de una patada lateral (yop chagui) con los 2 pies. Echo a correr… salto… entonces me doy cuenta de que el corcho está demasiado alto. Levanto las piernas, lo parto y caigo apoyándome en la muñeca. En ese momento sentí desplazarse el hueso, así que pensé que la había dislocado. Aguanto como puedo, saludamos y salimos de allí. Voy hacia el colega responsable del asunto (Richard) y le digo sin perder la calma:

- Er… tio, me partí una muñeca.
- Jajajaja, estás de coña…
- No, mira.

Entonces me remango el dobok y le enseño el regalito. Repito que si sois sensibles no miréis el link. En ese momento llegó Rubén (también estaba en el equipo y además es de protección civil y socorrista) y me empezó a hablar en plan gilipollas:

- Bueeeeeeeeeno, tiiiiiiio, tú tranquiiiiiiiilo. Ahora te llevamos al hospitaaaaaaaaaaaal…

Yo comprendo lo que intentaba, pero es que yo ya estaba perfectamente tranquilo. En realidad creo que era el más tranquilo allí. Nos metimos en el coche de (Richard) y pusimos rumbo al hospital (no veais lo que jodían los baches).

Una vez que llegamos, dimos los datos y hala, a sala de espera (aquí no había tanto movimiento como en “Urgencias”). Estuvimos en esa puta sala una media hora (mientras tanto también llegó mi madre medio histérica) hasta que nos llamaron. Aquí ya no dejaron entrar a Richard, así que le dije que se fuera a casa. Me echó una ojeada un médico y me dijo:

- Macho… fractura de cúbito y radio.

Me inmovilizó el brazo y me mandaron a rayos x. Sacaron radiografía y me metieron en otra sala donde estuve esperando entre 45 minutos y una hora. Tras ese tiempo me llamaron y me mandaron a escayolar. Otro médico. Vio la radiografía y ya me dijo lo que había:

- Tienes una fractura articular de cúbito y radio. Destrozaste bien el asunto, así que tedremos que poner unas agujas y esperar que quede más o menos bien. De todas formas te quedarán secuelas.

Traduciendo: partí en 3 pedazos la parte del radio que va a la muñeca, y en 1 la del cúbito. Le dije a mi madre que saliese porque se iba a poner más histérica y empezó la marcha. Lo primero que hizo el médico fue anestesiarme la muñeca (aún así dolía, no creais); luego me inmovilizó la mano con un aparatejo. Después me dio un tirón y apretó con las manos para poner todo en su sitio (AAAAAAARRRRRRRRRJJJJJJJJ). Una vez que estuvo todo “bien” empezó con las agujas. Para los que no lo sepáis, las agujas van atravesando el hueso, y sirven para anclar los pedazos rotos al trozo entero (sí, duele). La primera entró más o menos bien, haciendo fuerza y tal. La coña es que la segunda no daba entrado. Hueso duro y aguja gruesa, mala cosa. Después de mucho forzar, optó por utilizar una más fina. Esta sí entró. Las dobló, partió el trozo sobrante y escayoló. Abrió la puerta y fuera estaban mi madre (comiéndose las uñas) y Richard (que se había colado). Otra vez a rayos. Otra radiografía. Otra sala de espera…

Una vez vista la última “foto”, el médico dijo que todo había salido bien. Me recetó un calmante y un antibiótico y nos dijo que había que volver el 27 para que le echaran una ojeada a esto. Para casa.

En el momento con la anestesia no me dolía mucho, pero ahora empiezo a pasarlas un poco más putas. Sobre todo cuando intento mover el pulgar, porque noto dentro la puta aguja y duele bastante. Una de las cosas que más me joden (aparte de que me quedo sin playa) es que a ver cómo coño hago para septiembre, porque tengo para mes y medio con escayola y otro tanto de rehabilitación… En fin, se aceptan donativos.

No miréis si sois sensibles

Jul 14

Ayer tuvimos nuestra maravillosa exhibición de Taekwondo de las fiestas del Carmen de Marín. Todos los años, el gimnasio Mat’s en un alarde de maestría, buen hacer y experiencia en el campo, hace una exhibición para disfrute de los allí presentes. El asunto es que este año la mayoría del equipo se lo estuvo tomando a cachondeo, y claro, esas cosas se pagan.

En primer lugar, no somos un equipo propiamente dicho. Los que hacemos la exhibición de adultos somos los que valemos, o quizá debería decir los que valíamos, ya que la mitad del equipo (yo incluído) está retirado y sólo entrenamos para este tipo de eventos. Esto ya implica que tenemos que entrenar el doble para ponernos a la altura, ya que pasamos la mayor parte del año dedicándonos a otros quehaceres que nos impiden desarrollar el culto al cuerpo con la normalidad con la que deberíamos. Pues bien, este año la gente se tomó especialmente a cachondeo eso de entrenar para la exhibición. De los 9 componentes, uno se lesionó 2 semanas antes, y su sustituto nos dejó tirados una semana antes. Total, que tuvimos que buscar un sustituto del sustituto y enseñarle todo en una semana (cada semana entrenábamos 3 días). Además, en esa semana la gente se dedicó a jugar al fútbol en lugar de entrenar, y el día antes de la exhibición, cuando teóricamente deberíamos repasarlo todo, ni fútbol hubo. Al final hubieron errores de coordinación, de sincronización, de ejecución…

En fin, a la gente le gustó, pero alguien que entienda mínimamente se dará cuenta de que no habíamos entrenado lo suficiente. Supongo que el año que viene, si el equipo sigue siendo el mismo, pasaré de estar en el equipo de exhibición, ya que detesto trabajar con gente que no disfruta con lo que hace.