Se acabaron los exámenes. Normalmente sería tema de alegría, pero éste año no lo es mucho, porque acabar tan temprano significa que no me presento a más cosas. ¿Por qué? Pues porque no tengo ni puta idea… Empecemos porque no me planteé bien el cuatrimestre, y aunque trabajé como un burro, no me sirvió de mucho. Por otro lado, justo ahora que debería haberlo dado todo pasaron unos cuantos asuntos personales, dos de ellos MUY graves, que hicieron que no pudiese rendir en absoluto. En fin, así están las cosas. Mi cuatrimestre termina hoy, y comienza un breve período de relax. A pesar de eso, el día no fue en absoluto relajado. Narramos:
Despertador a las 7 de la mañana. Normalmente ya es de por sí agotador, pero si tenemos en cuenta que la noche anterior había 28 ºC en la habitación y que no pude pegar ojo hasta las 2 de la mañana… Me levanto…
Una media hora después me despierto dentro del coche, vestido y desayunado, con mi abuela de copi esperando a que la lleve a casa. Pues nada, a casa de la jefa, que tiene prisa. La dejo y pillo rumbo al campus. Entonces me encuentro en la parada con un amigo que también tiene examen, así que paro y lo recojo. Cuando arranco me doy cuenta de que… tachaaaaaaaan, él estudia en Vigo y yo en el Campus, que queda a tomar por culo. Bien, empezamos a despertar a base de ostias mentales. Pillo de autopista y encamino hacia Vigo.
En cuanto llegamos, cojo la primera salida para dejar al amigo. Bienvenidos a Vigo en hora punta, señores. ¿Para qué están las señales? Pues para apoyarse cuando vuelves a casa el sábado por la noche, todo el mundo lo sabe. ¡Y esa luz que cambia de colores? Pues eso en navidad adorna que te cagas, y es demasiado cansado sacarlo después… Total, que lo dejo y encamino para el campus, que está a unos 15 minutos. Sin contratiempos. Entro, me encuentro con un colega, dejo la mochila en el suelo y… me da el apretón del siglo. Pitando para el cuarto de baño antes de que salga mi producto interior bruto. Me relajo, dejo que todo lo malo salga al exterior y me predispongo mentalmente para comenzar el examen; ésto es: “jodeeeeeeeer, ¿De dónde sacas esa formula? Mierda, ¿esta tensión es positiva o negativa? AAAARJJJJJJ, voy a cargaaaaaaaaaaaaaar”.
Entramos al examen. Nos sientan, nos reparten los papeles y nudo cerebral. Primera pregunta… no la sé. Pasamos a la segunda… no la sé. Pasamos a la tercera… no la sé. Vista al frente perdida en el infinito… Vista a levante perdida en el escote de la morena… Ahora sí estoy preparado. Empezamos a responder, despacito y con buena letra, y encontramos preguntas tan ingeniosas como “Un resistor tiene el código rojo, amarillo, naranja. ¿Qué valor tiene?”. Teniendo en cuenta que no tenemos delante ninguna tabla y que eso no lo preguntan en la puta vida, pues dices “Em… veamos… es rojo… ¿Comunista?”.
El examen en sí no era difícil, pero algunas cosas sí un poco rebuscadas. Los problemas, mirándolos a ojo, daban los resultados a la primera (hasta que te ponías a hacer cuentas y no cuadraba nada). Se notaba sobre todo cuando a la salida veías a la gente compartiendo su opinión:
- Tío, qué te dio la primera?
- Er… 18… ¿y a ti?
- Monarquía parlamentaria
- Joder, pero este examen no era de programación?
- No jodas, yo creía que era de gimnasia…
En fin, habrá que esperar a que salgan las notas. Esperemos no estrenar el bote nuevo de vaselina. Suerte a los que quedáis.
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