ago 10

Todos los días son iguales. Siempre la misma rutina. Hoy, ayer, mañana… Siempre igual. Te levantas sabiendo que será lo mismo, que harás lo mismo, y que cuando te acuestes sólo será el preludio a otro día completamente igual que el anterior. Las horas pasan tan lentamente que te atormenta, pero los días pasan a una velocidad de vértigo. Eso te atormenta todavía más. Ayer tenías 18 años. Hoy ya perdiste la cuenta. Tenías miles de posibilidades y el mundo a tus pies. La oportunidad de recorrer cualquier camino que te propusieras. Con el paso del tiempo, cada vez tienes menos posibilidades, los caminos se van cerrando y tú te encuentras en el único que puedes recorrer, sinuoso y con barro hasta las rodillas. Y total, ¿Para qué? Para dar los mismos pasos un día tras otro, siempre igual, esperando al día en que te mueras, que será el único día distinto. Y todo habrá dado igual. Cuando mueras, seguirá fluyendo el orden natural del universo.

oct 30

Este post irá solamente en castellano. Escribir en los 3 idiomas es muy cansado, como decía Showbiz. Quizás gane ella la apuesta y siga escribiendo en castellano, en vista de que hacerlo en otros 2 idiomas no sirvió de nada. Además no me apetece pensar mucho.

Como diría Zyphius, hoy fue un mantita’s day. Lluvia tras las ventanas y nada que hacer. Llamadas a los amigos. Todos con planes o sin ganas de hacerlos. 4 SMS. 1 respuesta. Varias llamadas por fijo. Todas infructuosas. Tarde aburrida sin más temática que el vuelo de las moscas en torno al aburrimiento que emanaba de mí mismo. Hay días en los que es mejor no salir de la cama. Días insulsos sin mayor relevancia. Días que serían más entretenidos si el mundo se acabase en ese instante. Incluso parecería una liberación del tedio que precede a una noche de sueños extraños acerca de la soledad y el hastío.

En fin, visto lo visto, el mejor momento del día será en el que me vaya para cama (o quizás cuando devore mi cena).