Acabo de llegar del médico por razones que no vienen al caso. Lo que sí viene al caso es que tenía cita para las 9:12 y me atendieron una hora después. Pedí cita temprano ex profeso, para tener que esperar lo menos posible. Todos sabemos lo que ocurre con la seguridad social, y que la hora para la que pides cita no tiene que ver nada en absoluto con la hora a la que te atienden. Lo que tiene cojones es que las citas se den a partir de las 9:00 y que el médico llegue (SEÑORES, PIDO ATENCIÓN) a las putas 9:40 porque sí, porque es un funcionario y olé sus santos cojones de doctor. Y no es la primera vez ni será la última.
Mientras estaba en la sala de espera cagándome en la madre que lo parió, recordé una anécdota con una señora. Estaba yo en casa de la tal señora por razones que tampoco vienen al caso. Esta señora es funcionaria, concretamente trabaja en una residencia de ancianos o algo por el estilo, no sé muy bien qué es lo que hace concretamente. El caso es que mientras estuve allí pasando la tarde, la señora nos estuvo contando las triquiñuelas que hacen sus compañeras y ella para trabajar la mitad de los días, y muchos de los días que trabajan, hacerlo la mitad de tiempo. Manda huevos que lo hagan, ya es tener los cojones enormes, pero lo que es tener una cara más dura que un muro de contención es jactarse de ello y aún por encima contarlo a alguien que no conoces de nada, porque a mí la señoriña no me conocía absolutamente de nada.
El caso es que estas cosas pasan porque esto es así, España es un puto país de funcionarios, de gente que tiene su vida asegurada y va a cobrar a fin de mes haga lo que haga, y por eso su trabajo le importa bien poco. Si pudiesen perder su empleo como cualquier hijo de vecino, por los cojones arriba harían algo como eso. Y esto me llega a plantear lo siguiente: Mi Dictadura (música de suspense).
El día que yo sea dictador (risas enlatadas) haré una dictadura severa, pero justa, con premios a quien lo merezca, y castigos también para quien lo merezca. Lo primero que haré será rodearme de gente de confianza, muy poca gente de mucha confianza (de eso el amigo Fidel sabe mucho), y entonces comenzará la “mejora” (más risas enlatadas). Entre muchos otros puntos de mi política, ahora mismo se me ocurren los siguientes:
- Para empezar, quien esté en la cárcel tendrá que ganarse el sustento. Nada de chupar del bote del estado. A currar como cualquiera, y nada de curros ligeritos. Lo más pesado y desagradable para los reos, que están cumpliendo condena, cojones.
- Prohibido el botellón. La condena para quien lo practique será calabozo durante un tiempo dependiendo de la que haya montado con su botellón. Eso sí, dijimos que seríamos justos, y aunque yo no beba (casi nunca, más risas enlatadas), a la gente le gusta. Por tanto, en todos los locales será obligatorio que haya precios asequibles, y nada de garrafón. Para el local que lo incumpla, cierre inmediato, y para su gerente, imposibilidad de volver a tener un local por el estilo de por vida, y calabozo una temporada.
- Prohibido el fútbol por la tele con la cantidad con la que se emite. Ahí se me ocurren dos alternativas. La alternativa 1 es que haya un canal exclusivo para ello (que ya los hay), pero eso es condición para que no se emita nada más al respecto en ningún otro canal. Otra condición es que haya un día con una franja horaria determinada (por ejemplo, los domingos o algo así), y que no se emita nada al respecto fuera de ese horario. Creo que la primera opción es mucho mejor, porque permite separar el fútbol de las demás cosas y que haya ese contenido de forma permanente para quien lo quiera disfrutar.
- Lo mismo aplicable para los programas del corazón y demás mierda. Además, estará terminantemente prohibido vivir del cuento. Nada de famosos de pacotilla, y nada de pagar por una exclusiva o algo por el estilo. Aquí a ganarse el sustento, cojones. A quien pague por una exclusiva, se le impedirá volver a trabajar en el ramo, y una temporada de calabozo. A quien cobre por una exclusiva, se le cortará una mano. Ahí queda eso.
- En cuanto a los funcionarios, seguirá habiéndolos, por supuesto. Pero no tendrán la seguridad que tienen ahora. Para empezar, vamos a limitar todas esas ventajas. ¿Por qué yo tengo que pagar 1200 euros de matrícula y alguno de mis colegas, hijo de funcionario, estudia por la cara? De eso nada, todos podremos optar a beca, pero nada de ventajas a priori. Por otro lado, todo funcionario podrá perder su empleo. Ya que trabajan para el estado, se invertirá en un estricto control de su trabajo, de forma que cuando no sean aptos para su puesto, puerta. Perderán la posibilidad de poder trabajar para el estado y se les aplicará una sanción en lo que hasta ahora tenían ventajas (hay que ser duro para que el pueblo espabile).
- En cuanto a los salarios, estos estarán mejor regulados. ¿Por qué un investigador, que potencia el avance de un país, o incluso de la humanidad, tiene que malvivir con becas mientras que un fontanero amasa su pequeña fortuna particular? Los salarios serán acorde con la importancia y dificultad de la profesión empleada, y La Dictadura™ velará por que se cumpla.
- La tecnología también es un tema a tratar. Si una pantalla TFT o LED tiene un coste de fabricación bastante inferior al de una CRT, ¿por qué tenemos que pagar más? (o teníamos, porque quien compre ahora una CRT… xD). Esto es un ejemplo bastante representativo con lo que nos hacen con la tecnología. Igualmente, ¿qué es eso que nos hace telefónica de cobrarnos 70 euros por una mísera conexión 6M/300k? Echad cuentas, 42 de internet + 19 de línea + iva, prácticamente se queda en 70 euros. Así le va a esta mierda de país… Para que esto se pudiese llevar a cabo, sobre todo en cuanto a lo de la tecnología, La Dictadura™ tendría que ser a nivel mundial, pero bueno, todo se andará.
- El pueblo no tendrá poder de decisión, pero sí de consejo. Todo el mundo merece ser feliz y vivir bien, y lo que pretendo con La Dictadura™ es precisamente eso. Al pueblo no se le puede dejar elegir, porque todos sabemos que el pueblo no sabe lo que quiere (viva el despotismo ilustrado), pero sí se le puede dejar aconsejar y opinar, porque hay que saber por dónde va la cosa para saber qué hacer en cada momento. Por esto, se habilitará algún medio para que el pueblo pueda hacer peticiones, pueda quejarse sobre algo, pueda opinar… Estas opiniones y peticiones no se castigarán, en absoluto. Todo lo contrario, si alguien propone algo interesante para el estado, se le instará a colaborar en su desarrollo, y si es una buena idea, se le premiará como corresponda.
En fin, por ahora esas son las cosas que me vienen a la mente, pero hay más, creedme. A medida que se me vayan ocurriendo, ya las iré posteando. Y recordad: un país mejor es posible
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