Feb 27

Cuando me compré mi primer ordenador, allá por agosto de 1998, traía por defecto un monitor de 14″ (sí, de aquella aún existían las 14″), pero como no me convencía mucho lo cambié por un Proview de 15″ (previo pago de la diferencia, por supuesto). El monitor tiraba bastante bien, pero después de unos años, concretamente alrededor de 2001, comenzó a fallar de una forma un tanto curiosa. A veces se veía todo verde, pero dándole unos toquecitos se ponía bien. Llegó un momento que dándole unos toquecitos se veía amarillo, dándole de nuevo se veía rojo, otras veces se veía muy oscuro… Hasta que llegó un momento que definitivamente dejó de verse absolutamente nada.

El cacharro en cuestión quedó relegado al fondo de mi armario, ya que poco tiempo después cambié de equipo y con el nuevo, compré un monitor LG de 17″. Con el tiempo también llegó un TFT y el Proview seguía olvidado en el fondo del armario. El caso es que el otro día tuve que desmontar el cacharro para ponerle un disco duro nuevo, y ya que estaba, aproveché para limpiarlo. Como lo iba a limpiar, aproveché para desmontarlo. Como lo desmonté, aproveché para ponerle la fuente al ordenador viejo, a ver si lo que tenía cascado era la fuente (había dejado de funcionar), y efectivamente, era la fuente. Ya que estaba, aproveché para poner a andar un disco duro viejo que pensaba que estaba estropeado, y ya que estaba, aproveché para…

Vamos, que fue un día tecnológicamente muy productivo. Mientras estaba con todos estos quehaceres, una chispa de inspiración me cruzó de lado a lado y se me ocurrió desmontar el monitor viejo, a ver si podía hacer algo por él. Os presento las tripas del Proview.

Tripas de un monitor Proview de 15″

Rebuscando un poco entre toda esa maraña encontré 2 problemas. El primero es que había un cable suelto (quizás de tanto darle toquecitos), y el segundo es que la conexión entre el tubo de imagen y la placa que corta el bacalao estaba floja (supongo que por eso se veía con colores psicotrópicos). Aquí está la culpable del delito:

Conexión entre el tubo y la placa

Simplemente volví a soldar el cable suelto y apreté bien la conexión de las pelotas, y aquí tenemos el resultado, mi viejo monitor funcionando tan bien como el primer día:

Monitor Proview de 15″ a todo trapo

Si es que no hay nada como pasar una tarde desmontando cosas…