may 31

Hasta ahora, cuando necesitaba algún componente informático, solía comprarlo en la tienda de APP Informática de Marín, en la provincia de Pontevedra. Compraba allí porque me queda relativamente cerca y los precios son bastante baratos. Sí, estoy hablando en tiempo pasado, porque ni compro ni volveré a comprar en ese sitio, únicamente porque el individuo que trabaja allí no sabe hacer su trabajo, y no es la primera vez que me pasa algo parecido en ese sitio. Os pondré en situación.

Había encargado hace días un cargador de pilas en esa tienda. Las razones que me impulsaron a encargarlo no vienen al caso. La cuestión es que encargué este cargador. Como podéis ver, si no variaron mucho el precio desde que escribí el artículo, su precio ronda los 18€, que es el precio exacto en el momento en que lo encargué. Le envié un email al individuo para encargarle el artículo, indicándole mis datos, el modelo que quería y, lo que es más importante para el caso que nos atañe, INCLUYENDO UN ENLACE al artículo en su propio catálogo, para que no hubiese lugar a dudas. El tipo me respondió diciéndome que en cuanto lo tuviese me avisaría.

Pasaron dos semanas y yo no sabía nada, ni de app, ni de qué tal le iba la vida ni si seguían existiendo los cargadores ni las pilas alcalinas. Como no sabía nada, y me parecía muy raro que no hubiese llegado nada, le envié otro email preguntándole cómo iba la cosa. Ahí ya encontramos el “no sé hacer mi trabajo 1″. Tenía el pedido, pero no me avisó a pesar de haberme dicho que lo iba a hacer.

Como muchos que leáis ésto, me encuentro en plena temporada de exámenes, así que como estaba liado y mi hermano iba a pasar por allí, le dije que se pasase por la tienda y me recogiese el pedido. Llegó de ahí a un rato todo contento diciendo que el tío se había enrollado mucho, que le cobró un poco menos y que le dio un modelo mejor que el que había encargado porque el otro ya no lo tenían. Me extrañó mucho tanto buen rollito, así que entré en modo “aquí pasa algo raro”. Efectivamente, en la factura figuraba el valor íntegro del artículo (18€), así que de rebaja nada, pero eso no es lo peor. Lo peor es que le modelo sí era distinto, pero de ninguna manera era superior. El modelo que le habían dado a mi hermano es éste, que como podéis ver, cuesta 10€. Es decir, no sólo le dieron un modelo inferior y que yo no quería, sino que le cobraron de más, y aún por encima el tío tuvo los santos cojones cuadrados de decirle que le estaba haciendo un favor para cuando fuese grande.

Yo estaba estudiando y mi hermano ya no quería saber nada más del tema, así que tuve que joderme, darme una buena ducha e ir a la tienda a reclamar lo que me pertenecía, por supuesto con el artículo embalado, todavía sin abrir. Estaba de muy mala hostia, pero las cosas se hacen bien y con educación, así que procuré empezar de buenas maneras. Fue algo tal que así:

- Hola, venía a hacer una devolución

El tío se me quedó mirando sin decir nada, pensando que era tonto, o algo similar, así que decidí concretar un poco más.

- Vamos a ver, hace un rato vino mi hermano a recoger un artículo que tenía encargado desde hace DOS SEMANAS (nótese que remarqué el plazo que había esperado), pero le entregaste un artículo erróneo.
- No, estás equivocado.

Olé, toma ya, con dos cojones. Ahí empecé a enfadarme. Pero vamos a ver, chaval, ¿CÓMO COJONES LE DICES A UN CLIENTE QUE SE EQUIVOCA? Es que es de manual, joder. El cliente SIEMPRE tiene la razón, y si te suelta una burrada te jodes y te la tragas con una sonrisa en la cara (que no, no me estaba equivocando). Pero olé sus huevos, va y me suelta que yo me equivoco, así, con toda la gracia del mundo, sobre todo sabiendo que me había dado un artículo que no era, porque se lo había dicho a mi hermano directamente.

- No, no me estoy equivocando (aquí ya estaba un poco molesto. Saco la factura). Como puedes ver aquí, te encargué un cargador que tenéis en catálogo por 18€, pero el que me diste tú es otro modelo, que está en catálogo por 10.
- No, no es así.
(yo ya estaba más que “un poco” molesto)
- Sí, sí es así
- Lo voy a comprobar, ¿eh?
(aquí ya empecé a enfadarme)
- Sí, compruébalo. Compruébalo ahora porque yo ya lo hice antes de venir aquí.

Se sienta en su ordenador y me hace ir a su lado. Entra en el catálogo y aparece el cargador que me había dado, por supuesto, por 10€. Le señalo el precio. Lo mira, me mira a mí y tras un par de segundos dice

- Pero ese es el cargador que me encargaste tú (sí, ya, y por eso me cobraste 8 euros más, ¿no, cabrón?)
- No, ese no es el cargador que te encargué. Te especifiqué exactamente el modelo que quería en el email.
- A verlo (voz de “te voy a pillar”)

Abre su cuenta de correo y aparece mi email. En él figuraba el modelo EXACTO que quería (y que no es el mismo), y el link que me preocupé de poner

- Además, como puedes ver, tienes ahí un enlace al catálogo, así que te equivocaste tú, no yo. Además me cobraste el precio del otro.
- Pues entonces yo encargué el tuyo y me trajeron éste (con dos cojones, como mi anterior excusa no sirve, “entonces” utilizo ésta).
- Pero éste no me interesa. Por eso quiero devolverlo. Además insisto en que éste cuesta 10€ y tú me cobraste 18.
- Pero no es el mismo cargador. El que tienes tú trae otras pilas mejores.

Venga, sí, con dos cojones. Trae pilas mejores y yo como soy tonto y me chupo el dedo me quedo con el cargador y él con mis 18€. Aquí ya empecé a enfadarme de verdad y a gritarle, directamente.

- ME DA IGUAL QUE SEAN PILAS MEJORES, TÍO. NO ES LO QUE YO TE ENCARGUÉ Y NO LO QUIERO, ASÍ QUE DEVUÉLVEME MI DINERO.

El tío, echándole más cara que espalda, cogió un trozo de papel y un bolígrafo y me dijo

- Bueno, déjame apuntar el modelo y te lo encargo.
- TE ESTOY DICIENDO QUE NO, QUE NO QUIERO QUE ENCARGUES NADA, QUE ME DEVUELVAS MI DINERO YA.

Se pasó medio minuto más haciendo comentarios que van en contra de todos los manuales del buen vendedor, hasta que al final se dio por vencido y se decidió a devolverme la pasta. Sacó un billete de 20€.

- El caso es que no tengo… ¿Tienes dos euros?
(Increíble, joder)
- Sí ¬¬…

Cojo el billete mientras él empieza a decir alguna estupidez que no me molesté en oír. Le di las gracias de mala gana y me fui. Cuando estaba saliendo por la puerta lo escuché decir

- ¿Y tranquilo, eh?

INCREÍBLE, JODER. Estaba tan hasta los cojones que me largué resoplando, pero hice mal. En ese momento ya tenía la pasta, así que debería haberme dado la vuelta y soltarle todo lo que pensaba de su forma de hacer ese trabajo, y después de quedarme a gusto gritándole un rato, pedirle una hoja de reclamaciones para ponerle una denuncia en consumo. Ahora me arrepiento de no haber hecho esto, pero eso sí, ya me encargué de que dos personas que iban a comprar un ordenador en el próximo mes en esa tienda se vayan a comprarlo a APP Pontevedra, que funciona bastante mejor.

Además, no es la primera vez que me hace algo por el estilo. No hace mucho, le compré un cable SATA e intentó cobrarme el triple de lo que cuesta el cable en cuestión. En fin, no os recomiendo en absoluto que compréis en APP Marín. Si os lo podéis permitir, id a APP Pontevedra. La diferencia es muy notable, os lo aseguro.

jun 19

Pues que sepas que todo eso a mí me importa un puto carajo. Ya se te pasará esa felicidad de duendecillo de los bosques cuando salgas de tu puto agujero y te estrelles de cráneo contra lo que hay fuera. Bienvenido al puto mundo real, gilipollas.