Oh my god! Parece que eso de la constancia en verano no está muy bien visto
. Entre unas cosas y otras siempre encuentro algo que me distrae de la “obligación” de escribir en el blog. Sea como fuere, os narro las 2 cenitas de la semana pasada.
JUEVES 7
Cena con los compañeros (quizá debería decir compañeras por aquello de la mayoría) de la moza. A media tarde hicieron una especie de ceremonia de graduación (¿Por qué en teleco no nos hacen esas cositas?), bastante informal, por cierto (¿Por qué en teleco no nos hacen esas cositas?). Después sortearon un “nosequé” que para los fisios mola y está guay (A nosotros no nos sortean nada) y hubieron muchos pinchitos by the face gracias a un par de compañías de cosas para fisios que molan y están guays, que tenían allí puestos sus stands con merchandising (sí, es cierto xDDDD – Nosotros los pinchitos tenemos que apoquinarlos ¬¬).
Vuelta para casa (aún era temprano) y de paso interceptar el coche para llegar a la hora que nos saliese del alma. La cena en cuestión fue en el Galicia Palace (uuuuuuhhhhhh), hotelito de 4 estrellas pijo pijo donde se alojan lo’ torero’ cuando vienen el día de peñas. La verdad es que comimos bastante bien (yo creí que me quedaría con hambre). Amos con el menús:
De primero nos pusieron pinchos en plan tortilla, empanada, pan con nosequé y jamón serrano y unas bolas que sabían bastante bien que intuímos que era salmón ahumado con miga de pan. Después una tapita de pulpo a la feria (un poco salado y duro para mi gusto). Ahora empiezan los experimentos
; lo siguiente fueron una especie de “filloas de gambas”, que tenían trocitos de gambas dentro y una especie de “salsa” que me recordaba mucho al sabor de las empanadillas congeladas. Como plato fuerte vinieron unas brochetas de carne (A.K.A. pincho moruno) con lomo, ternera y pollo, que estaban la mar de bien. De postre, una especie de tarta helada con merengue y trozos de fruta congelada, y café. Todo llevaba un toque experimental, pero bueno, salvo la tarta que me resultó un poco aburrida, el resto estaba bastante bueno. Para beber había agua y vino (tanto tinto como blanco, creo recordar).
Después de la cena tocó la parte aburridilla. La gente decía que a “la zona”, así que a “la zona”. La zona viene siendo la zona vieja de Pontevedra. Es donde se concentran todos los pafetos, baretos y antros de la zona. A mí no me gustan mucho esas cosas, así que me rallé un poco. Además tanto chunda chunda no es muy bueno para mis migrañas. La cosa consistía en meternos en un antro con una temperatura 5 ºC superior a la del exterior, con el doble de humedad y una cantidad considerable de humo, donde había a tu disponibilidad la ingente cantidad de 1 metro cuadrado para que pudieses realizar todas tus tareas vitales (respirar lo omitimos, ya que eso lo impedía el humo). Una vez adaptados al nuevo medio, y cuando nuestros pulmones empiezan a desarrollar cayo, intentas “bailar” algo. Entonces descubres que las “canciones” (por llamarlas de alguna forma) son a cada cual peor, y que no hay forma de inspirarse con eso. Cuando te adaptas mínimamente a las condiciones hostiles, toca cambiar de antro y se repite el bucle. El único por el que pasamos con buena música fue el último, pero yo a esas alturas ya estaba demasiado rallado como para querer hacer nada. Al final la moza me vio la cara de desesperación y decidió que era hora de marchar para casa (eso significa irnos a nuestra bola un ratito ^^).
VIERNES 8
Esta vez la cena era con mi gente. Quedamos muy prontito (en el tren que salía de Pontevedra a las 4:38 [y sin retrasoooooo]). En el tren nos encontramos con 4 que venían de Vilagarcía. El resto estaban en Vigo (o irían más tarde). Llegamos al piso comunal y tocó apalancarse un muy bastante, mientras se hacía hora para ir hacia el restaurante. Me encanta lo activa que se pone la gente cuando hace calor
.
El restaurante en cuestión no fue el mismo que el habitual. Esta vez la cena fue en “O rincón”, ya que el Candilejas estaba lleno de telecos y no cabíamos más. El menús fue el típico de cena-foro-teleco: entrantes en plan tortilla, calamares y empanada, y luego churrasco a saco. De postre tarta helada y café, y para beber vino blanco y agua. La comida no estaba del todo mal, y comimos bastante, pero de todas formas sigo prefiriendo el Candilejas (soy un animal de costumbres, qué se le va a hacer). Además de la cena, también celebramos un par de cumpleaños (uno con 4 meses de retraso), así que tocaron velitas y todo.
Después de la cena fuimos, como es habitual, a la Plaza del progreso. Lo mejor es que por el camino nos encontramos un carrito del Froizsiemprealserviciodelamadecasa (con calculadora y todo). La calculadora no funcionaba, pero al rato me di cuenta de por qué: era una calculadora solar y era la 1 de la madrugada (xDDDDDD), así que el plan de ataque fue iluminarla con todas las luces que teníamos para poder sumar 1+1=2. Después de unas cuantas vueltas en el carrito por la plaza, nos pusimos a jugar a las películas. Yo no había jugado nunca, y me sorprendió que a pesar de que algunas eran un poco complicadas, los veteranos estaban adivinándolas en una media de 15 segundos.
A medida que pasaba la noche, la borrachera (y burradas) fueron en aumento y la moza se me ralló un poco, así que decidimos irnos para el piso comunal y dejar a la gente con sus desvaríos (Kimuko y Lussac se portaron).
A la mañana siguiente nos levantamos relativamente temprano, porque pensábamos que había un tren a las 10:55 (era a las 11:55
), y cuando salimos de la habitación nos encontramos el resultado de una noche de juerga. Un coleguilla sobando en la puerta estirado tal cual es, la gente tirada por el suelo apoyada en sacos de dormir enrollados (digo yo que se les podía dar otro uso xDDDDD)… Procuramos marchar sin hacer mucho ruido para no despertar a nadie y derechitos para la estación. Nos tocó esperar hora y pico por el pequeño fallo de coordinación logística, y después de haber hecho el viaje de regreso, comprobamos al bajar del tren que casi todos habíamos vuelto en el mismo (otro fallo de coordinación logística).
En fin… A pesar de las ralladuras que la noche implica, me gusta estar con mi gente. Espero que la moza no se me haya rallado demasiado como para no querer repetir, ya que tal y como yo veo las cosas, esta noche no fue muy representativa de lo que realmente hacemos y nos gusta (al menos a mí). Genteeeee, para la próxima ya sabéis: alfombra a saco
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