May 10

Asumámoslo. Las relaciones, en la gran mayoría de las ocasiones, se desgastan, sean del tipo que sean y tengan la intensidad que tengan. Puedes tener un amigo íntimo en el instituto, alguien imprescindible, y en cuanto sales de allí, te das cuenta de que lo único que teníais en común era precisamente eso, el instituto. Poco a poco os vais distanciando y llega un momento que ni siquiera os saludáis cuando os cruzáis por la calle.

Así visto, fríamente, puede parecer un poco fuerte, pero es algo que nos pasa a todos y es lo más natural del mundo. ¿Cuántos de vosotros seguís teniendo una gran amistad con vuestros compañeros de la EGB? Probablemente muy pocos y con muy poca gente, pero es que es normal. Es gente a la que conoces “por obligación”, no porque quieras. Son personas que te ponen en la misma clase, pero no te arrimas a ellas porque compartáis las mismas aficiones. Y durante esos años, sobrevivís, os ayudáis a superar las dificultades que surgen (que ahora parecerán tonterías, pero por aquel entonces si alguien te dejaba los deberes de mates 10 minutos antes de entrar a clase, podía salvarte la vida) y, poco a poco, vais creciendo juntos, hasta que os dais cuenta de que podéis caminar sin que os cojan de la mano, y acabáis por separaros.

Todo esto viene a cuento de que el otro día, al salir del autobús volviendo de clase, me pareció ver a lo lejos a una exnovia a la que quise mucho, pero con la que perdí totalmente el contacto. No me paré a hablar con ella porque llevaba prisa, ella también parecía que la llevaba, llovía, estaba hasta los cojones porque ese día había tenido 10 horas seguidas de clase… Además ni siquiera estoy seguro de que fuese realmente ella, porque la vi a lo lejos y soy un poco miope, así que… En cualquier caso, eso hizo que al día siguiente, yendo en el autobús de camino a clase, me entrara la melancolía Karinesca (buscando en el baúl de los recuerdos uh uh) y comencé a recordar a toda la gente con la que compartí trozos de mi vida, y a preguntarme qué habría sido de ellos. Probablemente algunos hayan conseguido sus propósitos para la vida ya a estas alturas. Muchos otros estarán como yo, luchando por labrarse un futuro. Tengo constancia de un par de ellos que ya no están con nosotros (la vida es así, qué se le va a hacer)…

En fin, cada uno habrá ido trazando su propio camino que le lleve a un mejor o peor lugar. A lo mejor nuestros caminos vuelven a cruzarse en algún lugar. A lo mejor no. En cualquier caso, desde aquí, suerte con vuestro futuro, chicos.

Mar 15

Errar es humano. Echarle la culpa a otro es más humano todavía. Perdonar es de sabios.

Que errar es humano es algo que todos (al menos todos los humanos) sabemos. Es muy fácil meter la pata. Es muy fácil hacer daño a la gente. Mi gente no creo que tenga conmigo ese problema, ya que siempre me preocupo (muy mucho) de no hacerle daño a nadie, pero para el caso, sí lo fácil que es que te hagan daño. También sé lo dificil que es recuperarte de ese daño. Son cicatrices que poco a poco van marcando tu personalidad. Que te hacen cambiar poco a poco. Esa es una de las causas por las que es tan difícil perdonar a alguien que te ha hecho daño.

Pero también está la otra cara de la moneda. Si alguien quiere pedirte perdón (si es de corazón; si no, ya pueden ir dándole bien por el saco), y lo (/a para el caso) rechazas de mala manera, le estás haciendo daño tú. Y si tienes un mínimo de empatía, con eso también te estás haciendo daño a ti mismo. Pero luego piensas que esa persona que te hizo daño podía haber pensado lo mismo cuando lo hizo, y si no lo pensó, entonces es probable que sus disculpas no sean sinceras. En ese caso estás volviendo a caer…

Es un círculo vicioso que nos tortura a muchos. Es por eso que cuando te das cuenta de que le importas a alguien de verdad, te sientes realmente querido. Es una sensación muy dificil de describir. Sientes que tienes algo realmente importante y la ilusión que te entra es inigualable. Por otro lado, cuando descubres que alguien te engaña, te miente o simplemente estuvo jugando contigo, es una verdadera cuchillada. Puedes estar deprimido días, semanas… En algunos casos puedes llegar a cambiar radicalmente a raíz de un hecho. Yo creo que fue mi caso. Pasó lo que pasó y desde entonces es una piedra con la que creo que no volveré a tropezar. Sin embargo quien tenía que pedirme perdón lo hizo… Por el momento no tengo razones para creer que no fuese una disculpa sincera. Sólo el hecho de disculparse ya tiene mérito. No por eso voy a vover a ser como era antes, porque hay cosas que no se pueden cambiar, pero de todas formas, puede significar una diferencia en el final de la historia.

CONSEJO: disfrutad de vuestros amigos al máximo. No podéis saber si seguirán siéndolo durante mucho tiempo.