Asumámoslo. Las relaciones, en la gran mayoría de las ocasiones, se desgastan, sean del tipo que sean y tengan la intensidad que tengan. Puedes tener un amigo íntimo en el instituto, alguien imprescindible, y en cuanto sales de allí, te das cuenta de que lo único que teníais en común era precisamente eso, el instituto. Poco a poco os vais distanciando y llega un momento que ni siquiera os saludáis cuando os cruzáis por la calle.
Así visto, fríamente, puede parecer un poco fuerte, pero es algo que nos pasa a todos y es lo más natural del mundo. ¿Cuántos de vosotros seguís teniendo una gran amistad con vuestros compañeros de la EGB? Probablemente muy pocos y con muy poca gente, pero es que es normal. Es gente a la que conoces “por obligación”, no porque quieras. Son personas que te ponen en la misma clase, pero no te arrimas a ellas porque compartáis las mismas aficiones. Y durante esos años, sobrevivís, os ayudáis a superar las dificultades que surgen (que ahora parecerán tonterías, pero por aquel entonces si alguien te dejaba los deberes de mates 10 minutos antes de entrar a clase, podía salvarte la vida) y, poco a poco, vais creciendo juntos, hasta que os dais cuenta de que podéis caminar sin que os cojan de la mano, y acabáis por separaros.
Todo esto viene a cuento de que el otro día, al salir del autobús volviendo de clase, me pareció ver a lo lejos a una exnovia a la que quise mucho, pero con la que perdí totalmente el contacto. No me paré a hablar con ella porque llevaba prisa, ella también parecía que la llevaba, llovía, estaba hasta los cojones porque ese día había tenido 10 horas seguidas de clase… Además ni siquiera estoy seguro de que fuese realmente ella, porque la vi a lo lejos y soy un poco miope, así que… En cualquier caso, eso hizo que al día siguiente, yendo en el autobús de camino a clase, me entrara la melancolía Karinesca (buscando en el baúl de los recuerdos uh uh) y comencé a recordar a toda la gente con la que compartí trozos de mi vida, y a preguntarme qué habría sido de ellos. Probablemente algunos hayan conseguido sus propósitos para la vida ya a estas alturas. Muchos otros estarán como yo, luchando por labrarse un futuro. Tengo constancia de un par de ellos que ya no están con nosotros (la vida es así, qué se le va a hacer)…
En fin, cada uno habrá ido trazando su propio camino que le lleve a un mejor o peor lugar. A lo mejor nuestros caminos vuelven a cruzarse en algún lugar. A lo mejor no. En cualquier caso, desde aquí, suerte con vuestro futuro, chicos.
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