Paranoyas de marzo 2007

mar 24

Isuzu Emi (Tenjou tenge)

mar 15

Máxima de la limpieza: cuanto más a menudo limpies, más fácilmente te desharás de la peor mierda.

mar 14

¿Recordáis este vídeo?

mar 13

Yo, al igual que todo el mundo, tengo una opinión con respecto a todo lo que oigo o veo. Sin embargo, hay una diferencia muy importante entre tener una opinión y darla a conocer, sobre todo a las personas implicadas. Es muy fácil hacerte una idea equivocada sobre algo de lo que tienes constancia cuando sólo conoces parte de la historia.

Probablemente a todos os habrá pasado que una amiga (u amigo) os dice que dejó a su pareja porque era insoportable, que le hacía tal o cual cosa y que era imposible seguir así. Después de oír eso llegáis a la conclusión de que si las cosas eran así, vuestra amiga tiene razón y era mejor dejarlo. Sin embargo, tiempo después os encontráis con la pareja que os cuenta la situación totalmente contraria: era vuestra amiga quien se las hacía pasar putas, quien le hacía cosas mil veces peores que las que os había contado, y que fue él quien la dejó a ella y no al contrario. ¿Cuál de los dos tiene la razón? Por mi parte la respuesta está muy clara: los dos tienen la razón. Los dos cometieron errores y los dos acabaron por destrozar la relación. Lo único que hay que hacer es oír las dos partes y hacer la media. En el punto intermedio estará la verdad objetiva. ¿Cuál es la diferencia entre lo que pasa conmigo y lo que pasa con la gente de la que hablo? Yo oigo, veo y callo. No opino sobre esas cosas porque no es una situación que viví yo. No sé realmente quién tiene más parte de culpa ni las causas reales que les llevaron a esa situación. Sólo sé lo que ambos contaron, que puede no coincidir con la realidad. La gente de la que hablo sólo oye la primera parte, la de la chica. Entonces inmediatamente empieza el marujeo y los rumores. Empiezan a opinar, a lapidar al chico, a hacérselas pasar putas y a reventar su reputación. ¿Y si la chica no dijo la verdad? Es algo muy común, que por despecho empiece a inventarse historias. ¿Y si la culpa realmente era de ella? ¿Y si fue ella quien le hizo una putada a él y es ella la que merece que la lapiden? Entonces esa gente estará jodiéndole la vida a una persona totalmente inocente, a la que ya se le ha causado bastante sufrimiento, y como consuelo sólo le quedará un montón de gente que duda de su credibilidad. Como ejemplo os diré que yo estuve saliendo con una chica que era muy caprichosa, y al final no pude soportarlo. Hacía todo lo posible para que las cosas estuviesen bien, pero ella lo que quería era una mascota, no un novio, así que al final la dejé (todo de buenas maneras; incluso intenté que nos llevásemos bien pero fue totalmente imposible por su parte) y tiempo después me enteré de que la versión pública era que yo me liaba con otras estando con ella, así que me dejó ella a mí. ¿Y dónde me deja eso? En el papel del cabrón, cuando yo puse toda la buena intención del mundo en nuestra relación y fui el que se llevó la peor parte (Pero claro, ésto es mi versión de la historia. La suya será totalmente diferente).

El párrafo anterior no es más que un ejemplo de algo que se repite continuamente. La gente tiene la odiosa necesidad de meterse donde no le llaman y dar una opinión que nadie pidió ni desea. Cuando cuentas algo que te pasó, o que tienes pensado hacer, muchas veces la persona a la que se lo cuentas, si no le parece bien, empezará a ponerte de cabrón para arriba sin siquiera conocer tus razones o el motivo que te lleva a tomar esa decisión. Simplemente con oír lo mínimo necesario para hacerse una idea equivocada ya se creen con derecho a criticar a alguien, sólo basándose en su propio criterio conociendo una verdad a medias, y sin siquiera pararse a pensar en si tendrán razón o si a la otra persona le parecerá bien saber lo que opinan, o si por el contrario harán daño con un comentario hiriente que no venía a cuento absolutamente para nada.

Por otro lado, la gente no sólo es entrometida con sus opiniones, sino también con sus acciones. Les da igual que las cosas no vayan con ellos o que puedan destrozar a los demás. Simplemente TIENEN que meterse en la vida de los demás. A lo mejor es que la suya es tan insulsa que necesitan apoderarse de la de quienes les rodean. Os voy a poner un ejemplo muy claro: imaginad por un momento que tenéis un amigo (ahora vamos a lapidar al tío) que lleva con su novia un montón de tiempo, y siempre les ha ido bien. Un día, el entrometido en cuestión sale de marcha y se encuentra al amigo liándose con otra chica. ¿Qué hace ese amigo? Pues ir corriendo a contárselo a su novia, para que sepa lo cabrón que es y lo mal que la trata (ésto lo vi mucho en chicas). Ahora vamos a analizar la situación desde mi punto de vista: en primer lugar no estoy defendiendo la actitud del novio, que teniendo novia se lía con otra. Aquí ya entramos en una cuestión ética que no estoy tocando con este post. Lo que quiero decir es que ese chico lleva con su novia muchos años y la quiere mucho. Si tanto la quiere, es muy probable que se case con ella y compartan toda su vida, formen una familia y sean felices uno al lado del otro. Un día ese chico tiene un mal día, discutió con su novia, suspendió un examen, se le murió un familiar… yo que sé, cualquier cosa que haga que sea vulnerable, que no sepa muy bien lo que hace, que cometa un desliz… Llamémoslo como queráis. El chico en cuestión comete ese desliz y su amigo lo ve. Va corriendo a junto la novia y se lo cuenta. La novia se enfada (lógico) y lo deja. Adiós familia, adiós felicidad, adiós futuro. Era simplemente un error; algo que pasó en ese momento y que no volvería a pasar. Algo que caería en el olvido y que no habría por qué tener en cuenta. Se podría hacer perfectamente borrón en esa noche, olvidarla y seguir el flujo universal de los acontecimientos, pero no, por culpa de una intromisión de alguien que no sabía de la misa la mitad le jodieron la vida al pobre chico (no voy a decir que no tenía culpa, pero creo que no era necesario llegar a ese punto). El caso sería muy diferente si la novia preguntase a ese amigo directamente porque sospecha algo y es una situación que se repite. En ese caso sí, el deber es el deber, pero no es la situación de la que estoy hablando.

Eso es lo que causan las intromisiones. No provocan más que dolor y caos alrededor de la persona que las anda provocando, y a la que no le afectan en absoluto. Marujeo, verduleo, prensa rosa, vida de famosos, cotilleos de los amigos, comentarios sangrantes, opiniones sobre situaciones ajenas, intromisiones en la vida privada de los demás… Todo eso es la misma mierda y yo la desprecio.

mar 12

Imagen hentai 18 (+18)

mar 11

mar 10

I.

Fui despertando poco a poco. La luz del atardecer se derramaba roja por entre las cortinas. Eché una mirada a mi alrededor. Mi apartamento, tal y como a mí me gustaba verlo: toda nuestra ropa desperdigada por el suelo, su minúsculo tanga al pie de la cama, varias latas de cerveza vacías; en la papelera, tres preservativos usados, cada uno con su nudo al extremo. Bueno, la verdad es que al tercero no le habría hecho falta el nudito, porque iba sin grumo.

Ella desnuda a mi lado. Luz de mis días, calor de mis noches, metro setenta de dulzura recubierto de rubia sedosa. Tenía un poco el chocho de oro, pero yo la quería; y ella a mí también. Estábamos muy compenetrados. Después de casi un año juntos ella conocía hasta la última de mis inquietudes, mis más profundos pensamientos, mis más íntimos deseos. Y viceversa: yo nunca tenía la más puta idea de por dónde me iba a salir ella al minuto siguiente.

Al principio me había esforzado en entenderla, buscar patrones, reglas, no sé, algo. A los tres meses decidí buscar retos más factibles, como averiguar el último decimal de PI.

Iba a ser un domingo de puta madre. Teníamos todo el día por delante, y yo no podía encontrarme más relajado. La noche había sido larga, íntima y sudorosa, una de esas noches de verano en las que al final, después de mucho amor, mucho sexo y mucha cerveza, el universo parecía ser como un flujo constante de alguna cálida sustancia en la que podías nadar eternamente.

Me levanté de la cama sigilosamente para no despertarla y fui al cuarto de baño. Me miré al espejo, me guiñé un ojo y me dije: “chaval, estás hecho un toro…” y luego mi ego y yo intentamos meternos en la ducha, pero mi ego no cabía así que entré yo solo.

Justo había acabado de ducharme cuando la oí llamar.

-¡Amor…!

Su voz sonaba como un concierto de arpas celestiales.

-¡Dime, preciosa! -dije.

-Creo que se me ha adelantado el periodo.

Ya la jodimos. Artillería, guarden las arpas, saquen los morteros, todos a sus trincheras. Pasamos de “plácido domingo” directamente a “DEFCON2″. Nuestra relación se encuentra bajo amenaza nuclear.

Mi simple y dicotómico cerebro de programador, cuyas variables podían encontrarse únicamente en los estados sí o no, se iba a enfrentar a un complejo sistema cuántico que soportaba los estados sí, no, no sé, tú no lo entiendes, te odio y no quiero verte más, o cualquier combinación de ellos. Además se aplicaba el principio de incertidumbre: el intento de medición influye en lo que se pretende medir. O sea, que como preguntes, peor.

Salí de la ducha, pero mi ego ya no estaba allí. Se había ido acojonado. Pues nada hombre, vamos a ver cómo capeamos el temporal. Me afeité, me vestí, y volví a la cama. Ella seguía tumbada.

-¿Cómo te encuentras? ¿Necesitas algo de la farmacia? -pregunté.

-No, lo tengo todo en el bolso. Estoy regular… -parecía triste.

-Vale preciosa, hacemos una cosa. Tú relájate, descansa, ponte música o la tele o lo que quieras, y yo te preparo de comer lo que te dé la gana, ¿qué te parece?

-¡Quiero pollo al curry!

Una sonrisa asomó a su rostro. Vamos bien. Un par de días mordiéndome la lengua y siendo especialmente atento y todo habrá terminado.

Me metí en la cocina a preparar el menú. A conciencia, cuidando que todo estuviese como a ella le gustaba. Las cebollas fritas con mantequilla y vino blanco, el pollo con poca sal, curry del picante, nuez moscada, y bien dorado. A la salsa le eché un poco de mozarella y un poco de miel, la pasé al microondas y luego a la batidora. El famoso pollo al Fuckowski. De primero, una ensalada con aliño francés. Le podía enseñar yo un par de truquitos al Arguiñano.

Hora y media estuve liado entre una cosa y otra. Salí de allí con una enorme bandeja tan bien presentada, que me daba pena que nos la fuésemos a comer. Seguro que encima del DVD quedaba de puta madre. Me sentía culpable, era como pintar la Mona Lisa y merendársela luego.

II.

Puse música chill out, nos sentamos cómodamente en el sofá ante la mesa perfectamente puesta, cogí una botella de cerveza, y como se me había olvidado el abridor, la abrí contra el filo de la mesa y la cagué con todo el equipo.

-¿Puedes intentar no volver a hacer eso en mi presencia? ¡Es lo peor! -me soltó, en plan borde.

-¿Lo peor por qué, reina? -pregunté con tacto.

-¡¡Porque alguien le ha puesto amor y esfuerzo a esa mesa, y tú no lo estás respetando!! -me miraba como si yo acabase de cagarme en la foto de boda de sus padres, o algo así.

-Amor, resulta que esta mesa la he pagado yo, y además venía desmontada y me pegué media hora apretando tornillos.

-Pero alguien la habrá fabricado, ¿no?

-Pues a mí me da que está hecha a máquina. Por los cuarenta euros que me costó, dudo que hubiesen contratado al padre de Pinocho -sí, ya se, me tenía que haber ahorrado la coñita.

-¿¿Te crees muy gracioso, no?? -se estaba poniendo de mala lechecilla.

-No, amor, lo siento… -se me escapaba un poco la risa de imaginarme al viejo Gepetto todo amoroso cortando maderas para hacer una mesa mierdosa de contrachapado.

-Bueno, pues no lo hagas más, ¿¿VALE??

-Que sí, lo intentaré.

Tenía narices que no pudiese uno hacer con su propia mesa lo que le diera la gana. Vale que ella estuviese susceptible, pero la mesa era mía. El sillón también, y me tenía arrinconado en una esquina. Comer me estaba resultando difícil.

-Preciosa, ¿te importa dejarme un poquito más de espacio? -le sonreí y le guiñé un ojo.

-¿¿Qué pasa, que te molesto??

-No… es que apenas tengo espacio, cabemos los dos perfectamente…

-Ya te vale… ¡Me estás echando!

Ay. Que dificilito.

-No te estoy echando. ¿Por qué no nos comemos el pollo al curry pacíficamente, que se está enfriando?

-¡¡Pues no se para que tanto cocinar, tanto cocinar, SI AHORA VAS Y ME ECHAS!!

-Pero vamos a ver. Echar es una cosa, apartar un poco es otra. Dime la definición exacta de “echar”, y luego me dices si te he echado. Sí o no, verdadero o falso.

-¡¡¡Tú, y tu puta manía de verlo todo blanco o negro!!! ¡¡¡No entiendes nada!!! ¡¡¡TAMBIEN HAY GRISES!!!

La cosa se complicaba.

-Cariño. También hay grises y lo sé perfectamente. Pero yo decido qué veo blanco, qué veo gris y qué veo negro, y en este caso…

-¡Ese es tu problema! ¡Siempre ves las cosas como a ti te da la gana! ¡No sabes ponerte en el papel de los demás! ¡Egoísta!

Notaba como alguna cosa templada se estaba generando en mi estómago y subía hacia mi garganta.

-Mira, guapa, si no me hubiese puesto hoy en tu lugar, se iba a haber pasado dos horas cocinando el pollito RITA LA CANTAORA, ¿ME ENTIENDES? ¡¡Joder!!, que vale que estés con la regla, pero ¿no puedes entender que yo me estoy esforzando todo lo que puedo, y que te has levantado cabreada sin ser culpa mía? ¿¿Tienes que proyectármelo a mí todo??

-¡¡¡A mí no me analices que yo no soy uno de tus programas!!!

-Bueno, mis programas funcionan…

Gran cagada, hermanos. Se me escapó. Quería decir que son predecibles, que sabe uno a que atenerse, que… en fin, ya era demasiado tarde.

-Ah, o sea, ¿¿que yo no funciono?? Que estoy loca, ¿¿no?? Pues sabes lo que te digo, ¡¡que te vas a librar de la loca!!. ¡¡ME LARGO!!

No, si sabía yo que nuestra relación corría peligro. No era la primera vez.

-Amor, llevamos once meses juntos y ya me has dejado once veces. ¿Eso no te dice nada?

-Sí, ¡¡que no sé como te soporto!!

Ya me cansé de hacer el gilipollas. Todos tenemos un límite.

-Pues mira, esto no se trata de soportarse, se trata de quererse. Ya sabes dónde está la puerta. Yo no te he echado del sillón. Tu haz lo que dé la gana.

-¡¡Pues me voy!! ¡¡Se acabó para siempre!! ¡¡Ya no vas a tener que ECHARME más!!

-Cariño, que yo no…

No la había echado. Otra vez esa horrible sensación. Una verdad clara y simple desapareciendo bajo toneladas de estiércol. No entendía la manía de la gente de enterrar la verdad bajo mantos de basura. El mundo al desnudo era extraordinariamente bello, ¿por qué cubrirlo de mierda? O quizás no era tan bello para todos y con la mierda tapaban vete a saber qué… lo malo es que esa mierda también caía sobre mi mundo. Y yo no la quería ahí, apestándolo todo. Me había costado media vida limpiar mi propia basura y ahora todo el mundo se empeñaba en echarme la suya encima.

Parecía que iba en serio, se había levantado y se había puesto los vaqueros. Intentaba ponerse el jersey. Aún estaba descalza. Me encantaba verla descalza, tenía algo muy hermoso. Era como si al estar cubierta de ropa, toda su belleza no cupiese ahí dentro y tuviese que escapar por algún lado, y se le saliera por los pies.

No soportaba verla irse de mi lado, pero yo ya había tenido suficiente. Tampoco era plan de estar todo el santo día sometiéndose a los demás. No me iba ahora a arrastrar por el barro suplicando, sería aceptar que la culpa era mía, que yo la había echado, que lo blanco era negro.

-¡¡¡No me vas a volver a ver en la vida, NIÑATO!!! -cuando se ponía en bersek mode ya no había nada que hacer.

-Sabes que me toca bastante las narices que juegues con nuestra relación. Para mí es sagrada. Te juro que si cruzas esa puerta va a ser la última vez que me veas -le dije, desafiante.

Me fulminó con la mirada, cogió su bolso y desapareció por el pasillo. Esta vez era la definitiva. Oía sus pasos. Rápidos, iracundos. Bueno, tampoco era para tanto. Sobreviviría. Me había pasado casi un año soportando este tipo de historias. Ella tenía un carácter irascible, mucho odio acumulado, muchas inseguridades que siempre me proyectaba a mí. Se fué dando un portazo. A la mierda, no me importaba lo más mínimo.

Cuando se apagó el eco del portazo mi apartamento quedó en silenció y de pronto me acordé de lo miserable que era el mundo sin ella. Así, de golpe. Como si un enorme monstruo peludo se abalanzase sobre mí y me reventase las pelotas.

Sonó el portero electrónico rompiendo el silencio. Vaya, parece que ha reflexionado a tiempo. Corrí a contestar.

-¿¿¿Sí???

-¡¡NO QUIERO VOLVER A VERTE JAMAS!!

Colgué. El monstruo seguía dándole a mis pelotas. Necesitaba relajarme, hacer algo constructivo, edificante. Volví al salón, quité el puto CD de chill out y enchufé el Ace of Spades de Motörhead. Toqué un poco la guitarra de aire, luego me puse a cantar, y cuando empezó el solo cogí la bandeja de pollo al curry, la elevé sobre mi cabeza y la reventé contra el suelo con todas mis fuerzas.

III.

Pues nada. Vuelvo a ser soltero, por no querer admitir algo que no era cierto. El lunes voy y le digo al gordo que es un inútil y que el workflow por el que la empresa le ha pagado tres salarios cuya suma daría de comer a una familia numerosa durante varios años es una birriosa caja de huevos, y a la puta calle. Si sigo fiel al dos y dos son cuatro, en breve viviré yo solito bajo un puente y subsistiré comiéndome mi propia mierda. Aunque igual es lo que ya estoy haciendo.

Esto es la maldición del sentido común. Uno ve un cuadrado y dice “mira, un cuadrado”. Y resulta que las normas sociales, lo políticamente correcto, los sistemas educativos, las carreras profesionales, en definitiva la humanidad entera parece estar edificada sobre el pilar de que aquello es un círculo y te lo tienes que llevar rodando, calladito y sin rechistar, con iniciativa y motivación propia. Y como se te ocurra ni siquiera mencionar que aquello parece cuadrado, miles de años de moral se te echan encima con la fuerza del big bang. Eres un radical egoísta soberbio anarquista conflictivo que cree ver un cuadrado por motivos de inmadurez, cobardía, odio a la humanidad, envidia, resentimiento.

Realmente es difícil. Uno solo pretende seguir su camino, pero parece que siempre obstaculiza el camino de alguien. ¿Por qué? Tal vez muchos de los caminos de los demás estén previamente construidos sobre la libertad de uno. Nota: tengo que ver a un psiquiatra. Estoy empezando a pensar en grandes conspiraciones.

Y es que la lógica me había ocasionado siempre graves problemas. Me sobraba tiempo para un flash back así que me quede mirando a la pared con expresión nostálgico-confusa, hasta que todo empezó a volverse blanco y acuoso.

De pronto tenía ocho años. Estaba en el colegio, una tarde, dando clase de ciencias. Monotonía de lluvia tras los cristales. Sacaba las mejores notas, mi conducta era ejemplar. La profesora nos estaba hablando sobre los minerales. Yo la admiraba, tan alta, tan lista, ella siempre tenía respuestas para todo. Y yo siempre tenía muchísimas preguntas.

Algún niño preguntó:

-Profesora, ¿de dónde sale la lluvia?

Yo lo sabía, lo había visto en la tele. Levanté la mano, pero ella dijo:

-La lluvia la hace dios.

Yo no lo entendía. Los profesores no podían equivocarse. Dije:

-Pues yo he visto en la tele que el agua del mar se evapora y se hace nubes, y luego se las lleva el viento, y se enfrían y se hacen otra vez agua que es la lluvia.

Fue con la mejor de mis intenciones. Yo sólo quería resolver aquel misterio, aquella ilógica contradicción. El concepto de dios siempre se me había escapado.

-¿Eso es verdad, profesora? -preguntó otro niño.

Ella sonrió de una extraña manera que yo no comprendí.

-Sí y no -dijo.

Toda mi forma de pensar se basaba en el precepto de que el sí y el no eran incompatibles. Cuando terminó la clase, me entregó una carta para mis padres. Algo se avecinaba y yo no sabía por qué.

Mis padres leyeron aquello. La profesora quería hablar con ellos acerca de mi conducta. Su hijo interrumpe mis clases y no muestra respeto. Mi padre me preguntó qué había pasado, y yo se lo expliqué. Él agarró un cabreo de cojones. Con la profesora, no conmigo.

Al día siguiente se presentaron en el colegio después de las clases. Fueron al despacho de la profesora y exigieron que yo estuviese presente. Intercambiaron formalidades durante un rato y luego entraron en materia.

-Señora, haga usted el favor de explicarle a mi hijo de dónde sale la lluvia -dijo mi padre.

-Él ya lo sabe perfectamente -la misma extraña sonrisa que parecía culparme de algo.

-Pues si tiene razón, ya me dirá usted cuál es su queja respecto a él.

-Es que yo soy la profesora y yo imparto las clases…

El primero de mis innumerables conflictos con la autoridad.

-Mire, este es un estado aconfesional. Usted es muy libre de creer lo que le dé la gana el domingo en misa. Pero como de lunes a viernes usted es la profesora, a mi hijo le imparte usted clases de ciencia, que es su trabajo.

-Es que las continuas interrupciones de su hijo entorpecen mi trabajo.

Aquello era muy injusto. Yo no había hecho nada. Y de pronto comprendí la sonrisa: ella sabía que no tenía razón, y trataba de ocultarlo. Era una sonrisa de auto disculpa. Allí, a tan tierna edad, me prometí a mi mismo desconfiar de cualquiera que expusiese sus verdades con una sonrisa de imbecilidad autocomplaciente.

Lo cierto es que desconfío de casi todo el mundo.

IV.

En fin, tendría que adaptarme a mi nueva vida de soltero. Para empezar, mi vida sexual iba a volver a ser en dos dimensiones, y mi vida sentimental se iba a reducir a sacar a mear a mi perro.

El vibrador del teléfono móvil ventoseó dos veces. Tenía un SMS. Era de ella. HASTA NUNCA, NIÑATO. No se exactamente por qué, pero aquello me conmovió. En realidad, eso simplemente quería decir “estoy aquí”. Ella se había largado, pero yo me sentía como si la hubiese abandonado a su suerte, tan rubia y tan indefensa.

Mire al móvil y luego al pollo al curry esparcido por el suelo, y luego de nuevo al móvil. Seguí así un buen rato, mientras me decía a mí mismo: píldora roja, píldora azul, píldora roja, píldora azul…

La llamé. Si miles de yanquis se habían arrastrado por el barro en Vietnam por una causa estúpida, yo podía arrastrarme un poco por ella. Cogió mi llamada:

-Qué… -estaba llorando.

-Cariño, siento haberte echado del sillón. ¿Podrás perdonarme? -toneladas de barro. Iba a tener que ducharme de nuevo.

-Ohhh… ¡no se! -se reía alegre y lloraba a la vez.

No tengo ni idea de cómo lo hacía. Sólo se lo había visto hacer a ella. Llorar y reír a la vez de esa manera. Era como un sí y un no juntos. Absurdo, imposible. Pero bonito.

Parece que ese iba a ser el trato. Yo me quedaba con el “dos y dos son cuatro por cojones” y ella con su mundo de color en que las mesas baratas de contrachapado eran monumentos al amor entre los pueblos. Para mí era una gilipollez, pero de su mundo ella sacaba un algo que compartía conmigo y que me hacía la vida más agradable. Yo utilizaría mi sentido común y mi mala leche para que nadie le jodiese a ella la inocencia. Esa inocencia que yo había perdido hacía mucho, cuando me llevé mi primera ración de hostias.

No sabía como iba a resultar a largo plazo, pero en principio no parecía mal trato. De vez en cuando tendría que reventar alguna bandejilla que otra, menos mal que los Motörhead habían sacado bastantes discos.

-Anda, perdóname, guapa. Vente a mi casa.

-¡Bueno…! Si te portas bien….

Esa sí que la entendía. Significaba rascarse la cartera.

Total que reserva uno mesa para dos en un restaurante caro y romántico. Charlamos y nos miramos y reímos a la luz de las velas, y la vida vuelve a ser maravillosa… hasta la próxima vez que “toca pollo”.

Fuente

mar 10

Martyre: a la gente le gusta la música con la que no tenga que pensar. Por eso se inventó el estribillo.

mar 09

Si llevais tiempo leyendo el blog quizás recordeis que hace un par de años ya había jugado al Lineage II. Desde entonces no había vuelto a jugar, pero con motivo de la salida de la crónica 5 puse un post en el foro de teleco y me puse a viciar con un amigo de nuevo.

El servidor en el que jugamos ahora es un servidor argentino que soporta la crónica 4 (Elwyn). Está muy bien trabajado, soportando prácticamente todas las cosas que tiene el servidor oficial, apenas sin lag, sin ningún bug (al menos que yo haya encontrado hasta ahora)…
Los rates son bastante bajos, que es como me gusta a mí. De ésta forma si tienes un personaje fuerte, se nota respeto hacia ti, no como en los típicos servers con rates a 3000X en los que cualquiera puede tener un personaje de nivel 100.

Para los que no conozcáis este juego y creáis que os puede interesar el mundillo de los MMORPG, os voy a pegar el post que puse en el foro de teleco:

A ver, vamos a intentar pormenorizarlo un poco.
El lineage 2 es un juego de rol masivo multijugador por internet, es decir, es como si fuese el típico juego de tener en tu ordenador, matar bichos, ir subiendo niveles, comprar armaduras y armas, etc, pero con el aliciente de que te encuentras con muchos otros jugadores, puedes hablar con ellos, ir a matar todos juntos… No es un juego pasivo como el travian, sino que es totalmente activo. Manejas a tu personaje, atacas a los bichos, les zurras (o te zurran ellos a ti), tienes que recorrerte el mapa…

Al principio tienes a elegir como razas humanos, elfos, elfos oscuros, orcos y enanos, cada uno hombre o mujer, como dije antes, y guerrero o mago, y luego llega lo de las profesiones.
Por poner un ejemplo, un humano guerrero (hombre o mujer) al llegar al nivel 20 puede elegir entre ser caballero, guerrero o rogue. El caballero está especializado en el uso de la espada y el escudo, el guerrero en el uso de espadas a 2 manos, armas pesadas en general, etc, y el rogue es una cosa intermedia (por poner un ejemplo, el caballero es el chulo con armadura brillante y el guerrero es el que entra gritanto y se carga a todo el que se mueve), y si eres caballero, al llegar al nivel cincuentaynosecuantos puedes elegir entre ser paladín (tan bueno que da asco) o dark avenger (pasado al lado oscuro Razz).
Cada raza y profesión tiene sus habilidades: el caballero tiene habilidades con el escudo, por ejemplo (atontar a las presas de un escudazo) y el guerrero tiene habilidades para mejorar el ataque con armas a 2 manos.

Una vez que tienes tu personaje creado empieza la movida. Dependiendo de la raza empiezas en un sitio u otro del mapa. Puedes elegir entre matar bichos sin ton ni son para ir subiendo niveles o hacer las quest (misiones) que te pueden ir encargando los personajes de los pueblos (personajes no jugables o NPC). Cuando terminas una quest te recompensan con experiencia, dinero u objetos (armas, joyería para defenderte de ataques mágicos, etc). Otro gran aliciente de este tipo de juegos es que no tienes por qué ir sola. Puedes hacer “party” con otros amigos de forma que vais a matar todos juntos y la experiencia y objetos de los malos muertos se reparten entre todos los que les zurran. A modo de anécdota graciosa con la party contaré que hay un sitio que se llama Sea of Spores, donde hay unos cuantos bichos de cierto nivel bastante interesantes porque dan dinerillo, pero oh sorpresa, también hay un Raid Boss (monstruos más gordos de lo normal) que se llama Orphen, que mide como el Empire State Building y para cargársela hace falta poco menos que una bomba H. Total, que nos pasábamos el rato en party matando en el sea of spores, y cuando aparecía por allí Orhpen salíamos todos pitando en plan sálvese quien pueda. Era una situación la mar de graciosa.

Por otro lado, en este juego te encuentras cosas como la vida misma. Hay los típicos con más cara que espalda pidiendo dinero. A veces te encuentras asaltacaminos que te matan para ver si se te cae algo y te pueden robar… Lo de siempre.

En cuanto al enfrentamiento entre jugadores, en este juego es posible atacar a los demás jugadores, pero hay bastantes peros. Si quieres darte de ostias con alguien de forma segura y legal, teneis que ir ambos a una arena (pequeños espacios habilitados para zurrarse y que están marcados en el mapa). Pegándose en la arena, el que muere no pierde puntos de experiencia, y al que gana no se le penaliza. Si por el contrario matas a alguien fuera de la arena por iniciativa propia, tu nombre se vuelve rojo y te dan lo que se llama “puntos caóticos”. Mientras tengas esos puntos, serás un personaje malo, y los guardianes de los pueblos (también son NPC) te atacarán si intentas entrar. Para librarte de los puntos de caos tienes que matar bichos de nivel igual o superior al tuyo, y poco a poco irán desapareciendo. Sin embargo, si alguien te ataca fuera de una arena y defendiéndote lo matas, no te dan ninguna penalización.

Otro punto interesante del juego son los clanes. Cuando tienes bastante nivel, si todavía no tienes clan, es muy usual que gente de alguno intente meterte dentro. Son grupos de gente… “asociada”. Cada clan tiene en el almacén un espacio asociado donde guardar sus cosas. Un clan puede ayudarte proporcionándote armamento, equipos de defensa, dinero si lo necesitas… Es además una buena forma de hacer amigos y tener gente con la que jugar. Hay también quest específicas para clanes (y son las más espectaculares).

Ahora llegamos a uno de los puntos más interesantes de este juego: los asedios. A lo largo del mapa hay muchos pueblos, y hay varios castillos, cada uno de los cuales domina a algunos pueblos. Dentro de los pueblos hay tiendas de armas y defensa, así como droguerías. En estas tiendas hay un impuesto que estipula el clan que domina el castillo correspondiente, y el dinero que sale de los impuestos de quien compra en estas tiendas va a parar al clan que domina el castillo (además de que dominar un castillo es un gran prestigio). ¿Cómo se llega a dominar un castilo? Fácil: asediándolo. Hay que citarse con el clan que domina el castillo y preparar una fecha para hacer un asedio. Llegado el momento, el clan atacante tiene que derribar la muralla del castillo, entrar por la fuerza y dominarlo. Evidentemente no es un trabajo fácil, porque la gente se rifa los castillos y normalmente quien domina uno es un clan fuerte. Un asedio suele alargarse bastante (puede llegar a pasar de una hora sin problemas). Yo creo que es uno de los puntos más divertidos, 100 personas atacando y ortas tantas defendiendo , gritándose unos a otros mientras se zurran xD

El juego tiene aparte muchas más cosillas, como mascotas que pueden ir a matar contigo, dependiendo de la raza puedes invocar criaturas que te ayuden (el dark avenger invoca a una pantera negra chulísima), hay sistemas de transporte (para ir de la isla de los humanos al continente hay que comprar un billete y esperar a que llegue el barco, hay teletransportadores en los pueblos [cuestan pashta Razz]), hay un sistema de comercio muy bueno, hay cientos de objetos entre armas, armaduras y demás, puedes casarte con alguien en el juego (xDDDD), el mapa es enorme y siempre quedan sitios por visitar…
Aparte está lo que ya dije antes: el motor gráfico es muy bueno, y el juego tiene una gran calidad gráfica, aunque si no tienes mucha tarjeta puedes desactivar los filtros de texturas y te soluciona bastante la papeleta. La banda sonora también es muy buena.

Bueno, y creo que grosso modo eso es todo. Si quieres echarle una ojeada a la pinta que tiene el juego, repito de nuevo que en youtube hay kilos de videos…

Y para terminar os pongo una captura de pantalla de mi personaje. Tiki, para serviros:

mar 08

Quizás muchos ya conoceréis esta página, pero yo hasta ahora todavía no había tratado con ella. Es una página del estilo de youtube, pero orientada a música. En ella podemos buscar canciones por título, autor o incluso con una parte de la letra, y escucharlas online. Además podemos colocar en una página un reproductor empotrado.

Había visto entradas por el estilo en varios blogs y en el foro de teleco, pero por diferentes razones no había probado a pulsar a ver qué salía. Voy a hacerlo ahora, y para conmemorar el tema nuevo, lo voy a hacer aquí. Con todos vosotros, “Kiseki no umi”, de la banda sonora de “Record of Lodoss War”.

BSO Record of Lodoss war – Kiseki no umi