Ya estoy aquí otra vez. Mañana si tengo moral suficiente postearé lo que dio de sí el viajecito. Por ahora os diré que ayer fui a rayos y me dijeron que mi muñeca avanza viento en popa a toda vela. El día 3 tengo que volver y supongo que me dirán para cuanto me queda… Espero que no mucho
.
Paranoyas de julio 2005
Mañana marcho unos días (pocos) a Gijón, así q no postearé. Ya volveré el martes con nuevas
.
Cuando la fractura, el médico que me escayoló nos dio un maravilloso papelito para reservar cita para el día 27, rayos y consulta. Supongo que para ver qué tal había quedado la operación. Hoy fui hasta allí con mi padre (yo no podre conducir en un par de meses) y observamos lo maravillosamente organizado que está nuestro sistema de salud.
Cuando salimos de casa vi que mi padre había cogido todos los papeles que nos había dado el médico, y le dije que sólo era necesario uno azul. Respuesta: “ya verás como necesitamos el resto”. Llegamos al hospital y preguntamos en el mostrador de información a dónde teníamos que ir para las citas de rayos. Nos mandaron para consultas externas. Allí tuvimos que esperar un rato en la cola, para que nos mandasen al primer piso, a traumatología. En el mostrador de traumatología nos hicieron seguir unos pasillos hasta la puta ventanita de citas de rayos. La tia que nos atendió allí nos dijo que el dia en cuestión tengo que ir a hacer las radiografías al hospital central, y luego ir con ellas allí a consulta. Acto seguido nos volvió a mandar de nuevo a consultas externas para verificar que la cita de consulta estuviese asignada (no lo estaba). La petarda de consultas externas tecleó algo en el ordenador y dijo que no le constaba nada. Tras soltarle un par de improperios cayó en la cuenta: “aaahhhh… pero entonces entró por urgencias, ¿no?” (no, cuando tienes una mano colgando NO entras por urgencias. Al menos ella no). Tecleó 2 cosas en el ordenador y me daba cita para octubre (cuando mi cita tiene que ser el 27 de este mes). Le estuvimos llamando un par de cosas más y enseñándole los papeles “extra”, y tras un rato puso las cosas como las debería haber puesto la primera vez que hicimos cola.
Así transcurrió la mañana. Al menos el brazo no me duele tanto y por primera vez en 3 días pude dormir algo. Eso sí, para la próxima vez sé que es mejor llevar todos los papeles. Son un antienchufadas chupapollas.
Cada día parece que me duele más la muñeca. Ahora la tengo un poco hinchada, y siento las agujas atravesándome el brazo. Ya supondréis que el dolor es horroroso (a veces incluso tengo náuseas, aunque supongo que es por culpa de los antibióticos). Ya llevo 2 días sin pegar ojo y hoy no creo que la tarde transcurra mucho mejor. Os incluyo la radiografía (con las putas agujas) y la foto de la escayola, que no tiene nada de espectacular pero me apetecía ponerla. La radiografía no fui capaz de escanearla por mucho que lo intenté, así que es una foto cutre. Venga, disfrutad del verano vosotros que podéis.


IMPORTANTE: si sois sensibles NO CLICKEIS en el link de abajo.
Hecha la advertencia paso a narraros el dia de ayer, que dio mucho de si. Tras unos avisos de ultima hora, quedamos en que haríamos una exhibición en Bueu, que es un pueblo que queda cerca. Había un componente que por razones que no vienen al caso no iba a poder venir, así que el día antes apañamos un par de parches para improvisar luego sobre la marcha.
Llegamos a Bueu y empezamos a montar el tapiz y mover todo el equipo. Tras los típicos ajustes de última hora, empezaron las exhibiciones. Primero fueron los críos (sin pena ni gloria para mi gusto, en comparación con el papel que habían hecho en Marín). Después de esto, hicimos unos combatillos suaves de exhibición. Y ahora viene el plato fuerte.
Un segundo componente nos dejó tirados, así que muy a nuestro pesar, tuvimos que suspender nuestra exhibición y hacer sólo los rompimientos. Salió todo de puta madre. Último salto (me toca). 3 filas de compañeros para que salte por encima. Un corcho a 1,80 metros de altura para que lo rompa de una patada lateral (yop chagui) con los 2 pies. Echo a correr… salto… entonces me doy cuenta de que el corcho está demasiado alto. Levanto las piernas, lo parto y caigo apoyándome en la muñeca. En ese momento sentí desplazarse el hueso, así que pensé que la había dislocado. Aguanto como puedo, saludamos y salimos de allí. Voy hacia el colega responsable del asunto (Richard) y le digo sin perder la calma:
- Er… tio, me partí una muñeca.
- Jajajaja, estás de coña…
- No, mira.
Entonces me remango el dobok y le enseño el regalito. Repito que si sois sensibles no miréis el link. En ese momento llegó Rubén (también estaba en el equipo y además es de protección civil y socorrista) y me empezó a hablar en plan gilipollas:
- Bueeeeeeeeeno, tiiiiiiio, tú tranquiiiiiiiilo. Ahora te llevamos al hospitaaaaaaaaaaaal…
Yo comprendo lo que intentaba, pero es que yo ya estaba perfectamente tranquilo. En realidad creo que era el más tranquilo allí. Nos metimos en el coche de (Richard) y pusimos rumbo al hospital (no veais lo que jodían los baches).
Una vez que llegamos, dimos los datos y hala, a sala de espera (aquí no había tanto movimiento como en “Urgencias”). Estuvimos en esa puta sala una media hora (mientras tanto también llegó mi madre medio histérica) hasta que nos llamaron. Aquí ya no dejaron entrar a Richard, así que le dije que se fuera a casa. Me echó una ojeada un médico y me dijo:
- Macho… fractura de cúbito y radio.
Me inmovilizó el brazo y me mandaron a rayos x. Sacaron radiografía y me metieron en otra sala donde estuve esperando entre 45 minutos y una hora. Tras ese tiempo me llamaron y me mandaron a escayolar. Otro médico. Vio la radiografía y ya me dijo lo que había:
- Tienes una fractura articular de cúbito y radio. Destrozaste bien el asunto, así que tedremos que poner unas agujas y esperar que quede más o menos bien. De todas formas te quedarán secuelas.
Traduciendo: partí en 3 pedazos la parte del radio que va a la muñeca, y en 1 la del cúbito. Le dije a mi madre que saliese porque se iba a poner más histérica y empezó la marcha. Lo primero que hizo el médico fue anestesiarme la muñeca (aún así dolía, no creais); luego me inmovilizó la mano con un aparatejo. Después me dio un tirón y apretó con las manos para poner todo en su sitio (AAAAAAARRRRRRRRRJJJJJJJJ). Una vez que estuvo todo “bien” empezó con las agujas. Para los que no lo sepáis, las agujas van atravesando el hueso, y sirven para anclar los pedazos rotos al trozo entero (sí, duele). La primera entró más o menos bien, haciendo fuerza y tal. La coña es que la segunda no daba entrado. Hueso duro y aguja gruesa, mala cosa. Después de mucho forzar, optó por utilizar una más fina. Esta sí entró. Las dobló, partió el trozo sobrante y escayoló. Abrió la puerta y fuera estaban mi madre (comiéndose las uñas) y Richard (que se había colado). Otra vez a rayos. Otra radiografía. Otra sala de espera…
Una vez vista la última “foto”, el médico dijo que todo había salido bien. Me recetó un calmante y un antibiótico y nos dijo que había que volver el 27 para que le echaran una ojeada a esto. Para casa.
En el momento con la anestesia no me dolía mucho, pero ahora empiezo a pasarlas un poco más putas. Sobre todo cuando intento mover el pulgar, porque noto dentro la puta aguja y duele bastante. Una de las cosas que más me joden (aparte de que me quedo sin playa) es que a ver cómo coño hago para septiembre, porque tengo para mes y medio con escayola y otro tanto de rehabilitación… En fin, se aceptan donativos.
Ayer tuvimos nuestra maravillosa exhibición de Taekwondo de las fiestas del Carmen de Marín. Todos los años, el gimnasio Mat’s en un alarde de maestría, buen hacer y experiencia en el campo, hace una exhibición para disfrute de los allí presentes. El asunto es que este año la mayoría del equipo se lo estuvo tomando a cachondeo, y claro, esas cosas se pagan.
En primer lugar, no somos un equipo propiamente dicho. Los que hacemos la exhibición de adultos somos los que valemos, o quizá debería decir los que valíamos, ya que la mitad del equipo (yo incluído) está retirado y sólo entrenamos para este tipo de eventos. Esto ya implica que tenemos que entrenar el doble para ponernos a la altura, ya que pasamos la mayor parte del año dedicándonos a otros quehaceres que nos impiden desarrollar el culto al cuerpo con la normalidad con la que deberíamos. Pues bien, este año la gente se tomó especialmente a cachondeo eso de entrenar para la exhibición. De los 9 componentes, uno se lesionó 2 semanas antes, y su sustituto nos dejó tirados una semana antes. Total, que tuvimos que buscar un sustituto del sustituto y enseñarle todo en una semana (cada semana entrenábamos 3 días). Además, en esa semana la gente se dedicó a jugar al fútbol en lugar de entrenar, y el día antes de la exhibición, cuando teóricamente deberíamos repasarlo todo, ni fútbol hubo. Al final hubieron errores de coordinación, de sincronización, de ejecución…
En fin, a la gente le gustó, pero alguien que entienda mínimamente se dará cuenta de que no habíamos entrenado lo suficiente. Supongo que el año que viene, si el equipo sigue siendo el mismo, pasaré de estar en el equipo de exhibición, ya que detesto trabajar con gente que no disfruta con lo que hace.
¿Qué duele más, meter la mano en un torno o una trituradora?… Pues no lo sé.
Cómo jode que siempre se joda lo que más jode que se joda.
Oh my god! Parece que eso de la constancia en verano no está muy bien visto
. Entre unas cosas y otras siempre encuentro algo que me distrae de la “obligación” de escribir en el blog. Sea como fuere, os narro las 2 cenitas de la semana pasada.
JUEVES 7
Cena con los compañeros (quizá debería decir compañeras por aquello de la mayoría) de la moza. A media tarde hicieron una especie de ceremonia de graduación (¿Por qué en teleco no nos hacen esas cositas?), bastante informal, por cierto (¿Por qué en teleco no nos hacen esas cositas?). Después sortearon un “nosequé” que para los fisios mola y está guay (A nosotros no nos sortean nada) y hubieron muchos pinchitos by the face gracias a un par de compañías de cosas para fisios que molan y están guays, que tenían allí puestos sus stands con merchandising (sí, es cierto xDDDD – Nosotros los pinchitos tenemos que apoquinarlos ¬¬).
Vuelta para casa (aún era temprano) y de paso interceptar el coche para llegar a la hora que nos saliese del alma. La cena en cuestión fue en el Galicia Palace (uuuuuuhhhhhh), hotelito de 4 estrellas pijo pijo donde se alojan lo’ torero’ cuando vienen el día de peñas. La verdad es que comimos bastante bien (yo creí que me quedaría con hambre). Amos con el menús:
De primero nos pusieron pinchos en plan tortilla, empanada, pan con nosequé y jamón serrano y unas bolas que sabían bastante bien que intuímos que era salmón ahumado con miga de pan. Después una tapita de pulpo a la feria (un poco salado y duro para mi gusto). Ahora empiezan los experimentos
; lo siguiente fueron una especie de “filloas de gambas”, que tenían trocitos de gambas dentro y una especie de “salsa” que me recordaba mucho al sabor de las empanadillas congeladas. Como plato fuerte vinieron unas brochetas de carne (A.K.A. pincho moruno) con lomo, ternera y pollo, que estaban la mar de bien. De postre, una especie de tarta helada con merengue y trozos de fruta congelada, y café. Todo llevaba un toque experimental, pero bueno, salvo la tarta que me resultó un poco aburrida, el resto estaba bastante bueno. Para beber había agua y vino (tanto tinto como blanco, creo recordar).
Después de la cena tocó la parte aburridilla. La gente decía que a “la zona”, así que a “la zona”. La zona viene siendo la zona vieja de Pontevedra. Es donde se concentran todos los pafetos, baretos y antros de la zona. A mí no me gustan mucho esas cosas, así que me rallé un poco. Además tanto chunda chunda no es muy bueno para mis migrañas. La cosa consistía en meternos en un antro con una temperatura 5 ºC superior a la del exterior, con el doble de humedad y una cantidad considerable de humo, donde había a tu disponibilidad la ingente cantidad de 1 metro cuadrado para que pudieses realizar todas tus tareas vitales (respirar lo omitimos, ya que eso lo impedía el humo). Una vez adaptados al nuevo medio, y cuando nuestros pulmones empiezan a desarrollar cayo, intentas “bailar” algo. Entonces descubres que las “canciones” (por llamarlas de alguna forma) son a cada cual peor, y que no hay forma de inspirarse con eso. Cuando te adaptas mínimamente a las condiciones hostiles, toca cambiar de antro y se repite el bucle. El único por el que pasamos con buena música fue el último, pero yo a esas alturas ya estaba demasiado rallado como para querer hacer nada. Al final la moza me vio la cara de desesperación y decidió que era hora de marchar para casa (eso significa irnos a nuestra bola un ratito ^^).
VIERNES 8
Esta vez la cena era con mi gente. Quedamos muy prontito (en el tren que salía de Pontevedra a las 4:38 [y sin retrasoooooo]). En el tren nos encontramos con 4 que venían de Vilagarcía. El resto estaban en Vigo (o irían más tarde). Llegamos al piso comunal y tocó apalancarse un muy bastante, mientras se hacía hora para ir hacia el restaurante. Me encanta lo activa que se pone la gente cuando hace calor
.
El restaurante en cuestión no fue el mismo que el habitual. Esta vez la cena fue en “O rincón”, ya que el Candilejas estaba lleno de telecos y no cabíamos más. El menús fue el típico de cena-foro-teleco: entrantes en plan tortilla, calamares y empanada, y luego churrasco a saco. De postre tarta helada y café, y para beber vino blanco y agua. La comida no estaba del todo mal, y comimos bastante, pero de todas formas sigo prefiriendo el Candilejas (soy un animal de costumbres, qué se le va a hacer). Además de la cena, también celebramos un par de cumpleaños (uno con 4 meses de retraso), así que tocaron velitas y todo.
Después de la cena fuimos, como es habitual, a la Plaza del progreso. Lo mejor es que por el camino nos encontramos un carrito del Froizsiemprealserviciodelamadecasa (con calculadora y todo). La calculadora no funcionaba, pero al rato me di cuenta de por qué: era una calculadora solar y era la 1 de la madrugada (xDDDDDD), así que el plan de ataque fue iluminarla con todas las luces que teníamos para poder sumar 1+1=2. Después de unas cuantas vueltas en el carrito por la plaza, nos pusimos a jugar a las películas. Yo no había jugado nunca, y me sorprendió que a pesar de que algunas eran un poco complicadas, los veteranos estaban adivinándolas en una media de 15 segundos.
A medida que pasaba la noche, la borrachera (y burradas) fueron en aumento y la moza se me ralló un poco, así que decidimos irnos para el piso comunal y dejar a la gente con sus desvaríos (Kimuko y Lussac se portaron).
A la mañana siguiente nos levantamos relativamente temprano, porque pensábamos que había un tren a las 10:55 (era a las 11:55
), y cuando salimos de la habitación nos encontramos el resultado de una noche de juerga. Un coleguilla sobando en la puerta estirado tal cual es, la gente tirada por el suelo apoyada en sacos de dormir enrollados (digo yo que se les podía dar otro uso xDDDDD)… Procuramos marchar sin hacer mucho ruido para no despertar a nadie y derechitos para la estación. Nos tocó esperar hora y pico por el pequeño fallo de coordinación logística, y después de haber hecho el viaje de regreso, comprobamos al bajar del tren que casi todos habíamos vuelto en el mismo (otro fallo de coordinación logística).
En fin… A pesar de las ralladuras que la noche implica, me gusta estar con mi gente. Espero que la moza no se me haya rallado demasiado como para no querer repetir, ya que tal y como yo veo las cosas, esta noche no fue muy representativa de lo que realmente hacemos y nos gusta (al menos a mí). Genteeeee, para la próxima ya sabéis: alfombra a saco
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